Acción de gracias de la Hermandad Cristo de la Sangre

por

Señores Párrocos, Excmo. Sr. Alcalde, Autoridades, Hermanos Mayores y hermanos todos.

Para comenzar dar Gracias al Señor y a nuestra Patrona, La Purísima Concepción, por habernos dado fuerza para realizar nuestro Cincuentenario y a todas esas personas que han colaborado desinteresadamente con nuestra Hermandad.

Con estos actos que en estos días estamos celebrando, queremos clausurar el que posiblemente es para nosotros, el año más importante en la Historia de nuestra Hermandad. Sí, y digo Historia porque es medio siglo, cincuenta años trabajando en silencio, sobretodo con los jóvenes que llegaban sólo para salir de costaleros las tardes de Viernes Santo, y el Señor al contacto con la trabajadera los llenaba de su amor y quedaban para siempre impregnados de Él. ¡Si aquellas trabajaderas de antaño, apolilladas por el paso del tiempo hablasen!

Importante a sido por su refundación, por la aprobación de sus nuevos Estatutos, pero sobretodo por la labor que esta nueva Junta de Gobierno ha realizado en tan poco espacio de tiempo y los proyectos que corren por la mente de todos ellos. Tenemos muchas cosas que mejorar, muchas y lo sabemos, pero para ello necesitamos la ayuda de todos Vds., desde el más pequeño al más mayor de la hermandad, la de los Grupos de la Parroquia, las demás Hermandades, las Salesianas, los Párrocos, etc todos sois piezas fundamentales en ésta y en las demás, al igual que nosotros podemos y queremos ser piezas vuestras.

Si por algo nos sentimos especialmente orgullosos de verdad es porque hace pocos días nuestro Hermano y miembro de la Junta de Gobierno, D. Jesús Mª Díaz Gómez, haya dado posiblemente el paso más importante de su vida, y nosotros creo que lo hemos dado con él, en la manera que nos corresponde, también nos ha llamado el Señor para que sigamos trabajando. Por eso hoy con el permiso de todos queremos brindarle nuestra despedida particular, la despedida de su hermandad, de su trabajadera, de su costal y que mejor día que éste, Biter, el más esperado por Todos.

Va por ti hermano.

Que alegría cuando llegó, en silencio casi sin hablar, cuando aún no era ni hermano de esta Hermandad, su tía Cándida lo había inscrito en la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, pero el Stmo. Cristo de la Sangre lo llamó, lo llamó con fuerza, primero para llevarlo sobre su cerviz todas las tardes de Viernes Santo, más adelante se fue incorporando a la organización y sin ser miembro de la Junta de Gobierno ya hacía como el que más. Que alegría.

Nos propusimos hacer algo grande para los niños y que mejor que la “Hermandad de la Borriquita” y allí estaba él, incansable, organizando, cobrando recibos, inscribiendo hermanos o paseando la burra para que no se asustara y quien mejor que él, para incorporarlo a la Junta de Gobierno como Hermano Mayor de la Borriquita.

Cuantos ratos Biter, cuantos, ¿recuerdas?, tu llanto desconsolado y el de tantos compañeros en tu primera salida de costalero que fue suspendida por la lluvia, cuantos ensayos, viajes, horas y horas, nunca perdidas siempre recompensadas por nuestro Cristo.

¿Qué llamada te hizo el Stmo. Cristo de la Sangre?, ¿o lo llamamos nosotros?, para que mandase a echarnos una mano. No sé, pero que grande es el Señor y que fuerza tiene.

Quisiste jurar el cargo con ésta, tu hermandad, sin nunca decir NO a las demás, ayudando y colaborando con todas, con la parroquia, con los grupos de jóvenes, dando catequesis etc. Que alegría Dios mío, que alegría, cuantas personas como tú necesitamos.

Has sembrado la hermandad de amor al prójimo, de humildad de pasión a Cristo, y has hecho que junto con tus compañeros este año tan importante para toda la hermandad, quede en la historia para años venideros.

Y hoy, Cristo, el que un día te acercó a la hermandad para hacer la labor que has hecho, te vuelve a llamar con más fuerza aún para servirle, y nosotros y yo en particular queremos que sepas que estés donde estés, hagas lo que hagas y pienses lo que pienses, estaremos siempre contigo intentando ayudarte en tu nueva labor, decirte que a partir de hoy mismo quedarás inscrito como Hermano Honorario de esta Hermandad a la que tú has ayudado a ser hoy lo que es en Fuente Palmera, una Hermandad, admirada, querida y reconocida.

Junto a ti han estado tus compañeros de trabajadera, de Junta de Gobierno, amigos, familiares, etc pero los que siempre han estado son sus padres, Manolín y Encarni, gracias, muchas gracias por haber traído este Hermano al mundo.

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