Ánimo para todo el que lo necesita.

por

Siempre hay y habrá momentos difíciles y días complicados en nuestra vida.

Nos da la impresión de que ciertas cosas simplemente no estaban destinadas a pasar y que tal vez nunca sucedan, que algunos proyectos simplemente no estaban destinados a funcionar.

Siempre recibiremos decepciones, pero también recibiremos muchas bendiciones especiales.

Todo lo que se nos pide es que nos elevemos por encima de nuestros infortunios.

Deja que Dios te muestre nuevas maneras de afrontar  viejos problemas.

Deja que te ofrezca nuevos descubrimientos, nuevas posibilidades, nuevos retos, nuevos días por descubrirte a ti mismo.

Deja que los días se desplieguen ante ti con nuevas  posibilidades que hasta entonces desconocías, nuevos sueños que nunca soñaste, y que te regale las semillas de nuevas ideas que nunca antes sembraste.

Deja que Dios modere tus convicciones y te muestre todo lo que está oculto detrás de cada escena: la profunda paz del cambio de estaciones, la majestad de lo que significa tener y ser un amigo, la alegría de tener una familia a quien cuidar, la alegría que se descubre al comprender que nunca es tarde para volver a empezar.

Deja que Dios brinde abundancia a tu alma y a tu corazón.

Deja que te ayude a alcanzar todo lo que deseas para ser todo lo que eres.

Se trata de una regla muy sencilla: Cuanto más das, más recibes. Y cuanto más lo hagas, más te gustará hacerlo.

Eres una persona maravillosa que merece tener una bella vida. Y si alguna vez sobreviene la dificultad, sé que puedes elevarte por encima de ella. ¡Con Dios todo es posible!

Recuerda que no estás es un vacio sin sentido. Eres creación de Dios y Dios nunca abandona lo que El ha creado con propósito.

 

  1. #1 publicado por Rafa 7/May/2010 09:26

    Cada hijo de Dios es único para su Padre, y evidentemente un padre no va a dejar desamparado a ninguno de sus hijos. Pero un padre no quiere hijos sobreprotegidos, sino que los hijos tienen que ir aprendiendo de sus errores, hijos libres para errar y libres para rectificar, libres para pecar y libres para arrepentirse y dirigirse de nuevo al Padre.

    Por eso somos los hermanos también quienes hemos de aconsejarnos en nuestro caminar, caminar juntos, además de poner nuestra confianza en el Padre, pues es el único con amor y misericordia incondicional.

(No será publicado)