Bendita tierra

por

De cuando en cuando, la Providencia, nos hace algún regalo que supera con mucho nuestros pobres méritos. Y es éste uno de esos casos. Con toda la ilusión y las ganas de comenzar el ministerio que caracterizan a un sacerdote recién ordenado, jamás podía imaginar que mi primer destino pastoral iba a ser Fuente Palmera. Pero así son los caminos del Señor,  sorprendiéndonos siempre. Ya me hacía cura de la sierra, cuando en el último momento, la noticia de ser el nuevo cura de esta bendita tierra, nuestra querida Colonia, he de confesaros que fue un motivo de gozo y satisfacción, a la vez que de responsabilidad y temor humano, por el que estaré eternamente agradecido al Señor.

Se ha cumplido ya un mes de estancia entre vosotros, y me faltan horas al día para dar gracias a Dios por tantos bienes recibidos. Habéis hecho tan fácil mi incorporación a la parroquia, ha sido tan calurosa vuestra acogida, que me he sentido como un colono más desde el primer día. Parece que llevo aquí toda una vida, y si estos pueblos son realmente una bendición, sus gentes, todos vosotros que me estáis conociendo y me mostráis día a día vuestro cariño y vuestro amor a la Iglesia y a sus sacerdotes, suponen un auténtico regalo del cielo para mi.

Realmente nuestra parroquia es un don del cielo, y a pesar de su complejidad y del duro trabajo que ésta conlleva,  es motivo por ello, de una entrega total por mi parte. “Si me mandas trabajar, morir quiero trabajando…” decía Santa Teresa, pues eso, aquí estoy humildemente a desgastarme por vosotros.

Permitidme que os agradezca de corazón todos esos detalles que estáis teniendo conmigo. Gracias por tantas oraciones y ofrecimientos por mi. Dios consienta y tenga a bien hacerme ese cura santo que os ayude a llevaros por caminos de santidad.

Cómo os habéis volcado colaborando en el montaje de la nueva casa parroquial, consiguiendo los muebles, cortinas e incluso decorándola con tanto cariño. Os aseguro que hay gestos que sólo Dios os podrá pagar. Él, es realmente el mejor pagador, por quien vuestro trabajo y esfuerzo se verá recompensado con creces. Gracias sinceramente a todos por vuestras atenciones.

Parroquia viva, sí Señor, doy fe de ello. Y especialmente, quiero dar gracias a Dios por haberme puesto como guía y maestro a nuestro párroco D. Patricio. Porque en él, amigo de hace años, me ha dado a un verdadero hermano.

Quiero que sepáis que os llevo a todos en mi corazón, que os tengo muy presentes en mi pobre oración, y que me tendréis  dispuesto para todo aquello cuanto necesitéis.

Con todo mi cariño y mi bendición, vuestro nuevo cura, Paco Delgado

  1. #1 publicado por Paco López de Ahumada 9/oct/2010 11:37

    Me alegro, paisano y tocayo Paco, de que tu estancia aquí esté siendo tan gozosa. Enhorabuena

  2. #2 publicado por Paco López de Ahumada 9/oct/2010 15:24

    Me alegra, paisano y tocayo Paco, que te encuentres aquí como en casa y que te sientas acogido por todos… Al tiempo que te has sorprendido de la generosidad, servicialidad y afecto que la gente de aquí desborda.
    Bienvenido. Un saludo
    Paco López

(No será publicado)