Colecta para Haití

por Juani Reyes

Desde la parroquia se ha decidido que las colectas de toda la Colonia de Fuente Palmera correspondientes a los días 16 Sábado y 17 Domingo vayan destinadas por mediación de Cáritas Parroquial a paliar en lo posible los devastadores efectos del terremoto que ha asolado un país, que ya sufría pobreza anteriormente, como es Haití.

Todos sabemos las dimensiones de esta catástrofe material y humana (no olvidemos que en estos momentos se calculan unos de 3 millones de afectados muy directamente) ya que hemos podido ver, imágenes de profunda conmoción en los medios de comunicación, llevado a la realidad debe ser escalofriante.

Tomemos conciencia de tanta muerte, de tanto herido, tanto desaparecido, hogares destrozados, miles de vidas rotas, en definitiva, TANTO DOLOR.

Pongámonos en el lugar de cada uno de ellos, ejerzamos el noble don de la COMPASIÓN, y el deber que tenemos los unos con los otros, somos hermanos, mirémoslo desde esa óptica.

Recordemos las palabras de Jesús, tantas veces como habla del mandamiento del amor llevado a la práctica, como puede ver en la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10,29-37), o la respuesta de Jesús cuando le preguntan: ¿cuando te vestimos, o te dimos de comer, o te curamos, o te acojimos en nuestra casa? y Él responde: cuando lo hicisteis con uno de ellos, es decir, con el desnudo, el hambriento, el enfermo, el desamparado…, conmigo también lo hicisteis.

Miremos con los ojos de Jesús, y no con los del egoísmo, o con la mala conciencia que nos dice:  ¡que todo es para nada; que la ayuda no llegará! o la del incrédulo que pasa de todo porque solo cree en sí mismo. ¡No! esta no es postura del cristiano ni de ninguna persona de bien.

Ahora tenemos la oportunidad de ayudar aunque sólo sea económicamente, para mitigar tanta tragedia y tanto dolor.

Pongámonos en el lugar de cada persona que espera con las manos abiertas, una ayuda que si nosotros no la damos no le llegará.

De cada uno de nosotros depende que  este mundo, que es de todos, se haga más solidario, más justo,  pues actuemos como nos gustaría que lo hicieran con nosotros, con generosidad, aunque conlleve un sacrificio. El Señor que ve en lo escondido nos lo recompensará, y seguro que desde el primer momento experimentaremos la alegría que se siente al compartir y sabernos útil para los demás.

Que Dios Bendiga nuestra generosidad.

Un abrazo.

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