Confirmaciones 2009

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Momento en que un confirmando recibe la crismaciónEste año nos hemos confirmado un gran número de personas en la Parroquia de Purísima Concepción de Fuente Palmera. Las catequesis de confirmación empezaron en Enero y fueron impartidas por D. José Carlos, que nos fue preparando para recibir en nuestras vidas los dones del Espíritu Santo.

Las catequesis de confirmación de adultos se impartieron en seis meses. Se debe de recibir este sacramento antes de recibir el del matrimonio, o para ejercer de padrinos de bautizo, cosa que aunque debía haberse hecho siempre, se dejó de hacer, y que es necesario volver a retomar, ya que sino, no tiene mucho sentido el casarse por la Iglesia, ante Dios, y recibir el sacramento del matrimonio sin antes haber recibido el sacramento de la madurez cristiana.

Al igual ocurre con las personas que van a ser padrinos de bautizo, si ellas mismas no llevan una vida cristiana y son ejemplo para su ahijado, no tiene mucho sentido el que ejerzan ese importante papel en la vida del niño, pues con el bautismo su alma empieza la vida eterna.

En nuestro grupo, además de parejas que se preparaban para casarse o para ser padrinos, había otras personas cuya razón era la de recibir este sacramento en su vida, ya que solo se recibe una vez, y no importa la edad que tengas, ni hace falta un motivo especial para recibirlo, tan sólo el querer acercarse más a la vida cristiana.

A este numeroso grupo de sesenta y cinco personas, se unieron también algunos jóvenes que llevaban dos años asistiendo a catequesis, además de varios catequistas de la Colonia.

Nos confirmamos unas 80 personas, que ocupamos completamente las bancas de la nave central de la Iglesia de la Purísima Concepción de Fuente Palmera, en las naves laterales se sentaron los padrinos y las primeras bancas se reservaron a los familiares.

Fue una ceremonia muy emotiva, donde padrinos y confirmandos nos acercamos al altar ordenadamente a recibir al Espíritu Santo, mediante la imposición de manos del Vicario, quien nos dedicó unas palabras a cada uno de nosotros, a la vez que el dulce aroma del Santo Crisma inundaba el templo y el coro de la parroquia acompañaba la emotiva celebración con sus cantos.

Una vez todos llenos de Espíritu Santo, salimos a la plaza del pueblo a celebrarlo juntos, con nuestros amigos y familiares, compartiendo la comida que cada uno había llevado.

Desde aquí animo a toda la gente que aun no se ha confirmado a que lo haga, que fortalezca su vida con este don, y que utilice su libertad para hacerse un bien para sí mismo.

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