El sentido de la Cuaresma

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De nuevo un año más, nos encontramos ante la Cuaresma, que el Señor nos regala, para tomar conciencia con la “oración”, el “ayuno” y la “Caridad” de todo aquello que Cristo como hombre experimentó en su paso por este mundo, para hacernos ver que todo lo que nos pide es posible. Él lo hizo primero, como opción personal, y para manifestar un SI a la voluntad del Padre.

Creo que para hacer estas actitudes realidad, tendremos que estar convencidos de que esto no se nos pide como tradición de la Iglesia, sino como oportunidad para experimentar desde el convencimiento, que cada una de ellas, tiene un sentido para nuestra vida, si lo vivimos desde la Fe. Entendamos la Cuaresma no como un tiempo de sacrificio vano, sino un camino que nos transforma y nos conduce a la conversión.

La “Oración” nos acerca a Dios en un diálogo abierto. Él nos conoce, no podemos ocultarle nada, nuestro pensamiento y nuestro corazón, no tienen secretos para Él, por lo cual creo que la oración nos da luz, esa que sólo viene de Él, que nos hace ver aquello que nos ocultamos a nosotros mismos, pues el verlo y reconocerlo nos hace daño, sin darnos opción a quitarlo de nuestra vida. Así la oración como acercamiento a Dios y como luz no puede por menos llevarnos a decir al Señor: “Aquí estoy, me pongo en TUS MANOS”.

El “Ayuno” cobra su sentido cuando nos hace ver nuestra capacidad de sacrificio y de renuncia, que en este momento de Cuaresma se traduce en el alimento, pero que cada día de nuestra vida nos puede ayudar a decir “NO” a todo aquello a lo que debemos renunciar ya sea por nuestro bien o por el de los demás, y para ponernos en el lugar del que sufre por carencia de lo necesario para vivir.

Y por último la “Caridad” como eslabón principal de nuestra vida de Fe. La Caridad lleva consigo “Amor” al otro como a uno mismo, aún más al pobre que más necesita de nuestra generosidad material, tiempo y oración.

En el Evangelio del Miércoles de Ceniza (Mt. 6, 1-6, 16-18), el Señor nos enseña con qué espíritu debemos vivir estas actitudes de la Cuaresma, sin hacer méritos de ellas, ni vanagloriarnos por ellas, sino que nos pide que no seamos hipócritas y actuemos desde el corazón y Él, que ve en lo más recóndito de nuestro ser, nos recompensará por ello.

Ésto está fuera de nuestra mentalidad actual, que solemos actuar en muchas ocasiones para crear a nuestro alrededor una aureola de bondad y fe, que en muchos casos no coincide con lo que realmente somos. Vivimos de cara a un escaparate que sólo crea vacío en nuestro interior, vacío que solo llena todo aquellos que hacemos por y para Dios, por supuesto, por medio de lo que son imagen de Él, especialmente los que sufren. El hacer cosas para alimentar nuestro ego, sólo nos puede llevar a un cansacio físico y moral que nos acaba agotando y desistiendo, mientras que si lo hacemos por amor a Jesús y a los hermanos la carga es más ligera, pues “Él nos sostiene”.

Ayudémonos unos a otros a vivir con más coherencia nuestra vida de cristianos, apoyándonos mutuamente, haciendo posible el objetivo por el cual Jesús vino hasta nosotros, que no fue otro, y espero no equivocarme, que cambiar el corazón de cada hombre y dar luz a un mundo que camina un poco perdido.

Esto, acompañado de los sacramentos, incluido fundamentalmente en este tiempo, el de la Reconciliación, es todo lo que nos pide el Señor para nuestra conversión, y nos prepara el camino a una Pascua que debe ser el sentido de nuestro paso por la vida. Entenderemos mejor y tomará su verdadero sentido la Vida, Muerte y Resurrección de Cristo.

Un abrazo.

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  1. #1 publicado por anto velas 28/mar/2011 01:50

    muy bonita reflexion esperando que le sirva a mucha gente principalmente a mi persona. la gente de hoy en tiempo solo quiere estar un momento en la eucaristia y piensan que con eso ya la hicieron??muchos no quieren prepararse porque no tienen tiempo,y asi nunca entenderan lo que es la cuaresma…
    que Dios los bendiga hoy y siempre.

(No será publicado)