Frutos de la vigilia de espigas en Carcabuey

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El autocar al que nos subíamos el pasado 9 de julio, los adoradores(as) de la Sección Purísima Concepción de Fuente Palmera, había iniciado su viaje  en Palma del Rio a las 5 de  la tarde, recogiendo a los miembros de ANE y ANFE de esa localidad. Para continuar viaje a la capital, donde nos esperaban los miembros de las secciones de Córdoba. En total éramos 52 entre adoradores(as). Y desde aquí pusimos rumbo a Carcabuey nuestro destino, para participar en la Vigilia de Espigas de este año.

Nada mas llegar a las 8 de la tarde, vimos que todo estaba preparado para que nos sintiéramos como en casa. Con indicaciones a la entrada del pueblo para guiar el autobús. Al bajarnos, nos esperaban para darnos la bienvenida, y a continuación, nos llevaron hasta la Iglesia de San Marcos. Que era el sitio, donde nos juntaríamos todas las secciones de la provincia, que íbamos a vivir esta noche tan especial, y desde donde saldría la Procesión de Banderas.

Es el momento del encuentro, y del saludo, con los hermanos de la demás secciones. Este es uno de los frutos de esta Vigilia de Espigas. La de conocernos, y la de tomar ánimos para continuar en nuestra vocación de adorar al Señor. Sabiendo que no estamos solos, en nuestra sección de nuestra parroquia; sino que estamos acompañados por cientos en nuestra diócesis, y por miles de adoradores en España y el mundo.

Calculo más de 500 personas, de todas las edades, venidas para estar toda la noche en vela, a las que no les pesan los años. Los jóvenes que ya pintamos canas, no podemos menos que sorprendernos, y admirar la vitalidad de los adoradores(as) ya abuelos, que con  un corto descanso sentados en una silla, mientras se comen un bocadillo para tomar fuerzas, son capaces de estar de “marcha” con el Señor hasta el amanecer.

A las 9 ½ de la noche, iniciamos  la procesión de Banderas,  que fue recorriendo las calles de Carcabuey, engalanadas para este acontecimiento, mientras los adoradores(as) entonábamos cánticos de alabanza al Señor, hasta que llegamos a la Parroquia de Ntra. Señora de la Asunción, donde celebraríamos la Vigilia.

Magnifica Iglesia adornada para esta ocasión. Y con la Virgen del Castillo -Patrona de Carcabuey en el Altar Mayor-, que habían bajado desde su ermita para esta celebración, lucía con tanto esplendor como nos relata el Ap 12.1: “Una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajos sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.” Que al  mirarla, te  enamoraba su belleza.

A las 10 de la noche comenzamos la Vigilia con el rezo de Vísperas, seguida por la Santa Misa, presidida por el Excmo. y Rvdmo Sr. D. Demetrio. Este es otro de los frutos de esta Vigilia el  poder asistir a la Santa Misa y escuchar al Sr. Obispo, sabiendo que quiere y mima a la Adoración Nocturna. En esta ceremonia estuvo acompañado por D. Fernando Cruz Conde, D. Tomás Pajuelo, el Sr. Vicario de la zona, el Párroco de Carcabuey y varios sacerdotes de la comarca.

Al finalizar la Santa Misa comenzamos con los turnos de vela. Para mi este es el Gran Fruto de las Vigilias: El tener al Señor tan cerca para adorarlo, que casi lo podemos tocar, sabiendo que esta atento, a nuestras súplicas.

Nuestra sección tuvo el privilegio de presidir su turno de adoración al Santísimo, por primera vez en una Vigilia de Espigas.

Finalizados los turnos a partir de las 5 de la madrugada, todos juntos rezamos el Santo Rosario y Laúdes. Para a continuación a las 6 de la mañana, volver salir en procesión por las calles esta vez acompañando al Santísimo, que bendecía los altares a su paso.  Hasta llegar ya de día a las afueras del pueblo, y desde un mirador bendecir los campos y a todos los presentes. Para finalizar D. Tomás, nuestro Consiliario, dijo unas palabras de agradecimiento a la Sección de Adoración Nocturna de Carcabuey.

Antes de iniciar el viaje de regreso, tocaba reponer fuerzas, y para eso nuestros anfitriones, nos ofrecieron un desayuno calentito y variado, por lo que le damos las gracias, y les felicitamos, por el buen recuerdo que nos llevamos de nuestra visita. Así como al Consejo Diocesano, que  durante toda la Vigilia, cuidó el desarrollo de todos los actos para mayor Gloria de Nuestro Señor.

También demos gracias a la Virgen del Castillo por cuidar de nosotros, por escuchar nuestras oraciones y para pedirle que nos guarde de todo mal, y para que podamos estar todos en la próxima Vigilia de Espigas. (Amén).

 

ADORADO SEA EL SANTISIMO SACRAMENTO. AVE MARIA PURISIMA.

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