“O estáis conmigo, o estáis contra mí”

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Amigos mios:

Hay un tema al que siempre le he dado muchas vueltas, quizá porque no me cabe en la cabeza la doble cara o doble moral que el ser humano es capaz de mostrar en todo su esplendor, según el aire que sople en ese momento. Y es que somos capaces de hacer cualquier cosa cualquiera de nosotros si no estamos arraigados en Jesucristo Vivo, que nos ha prometido el cielo, pero que nos deja bien claro que en esta vida solo tenemos dos caminos a seguir muy definidos: o con Él, o contra Él. No cabe el camino intermedio; Dios es radical: perdona de corazón al que se arrepiente pero no le rie la gracia, sino que insta siempre a no hacerlo más, a no pecar más. Y claro ejemplo de esto es el hecho de perdonar a la pecadora que estaba a punto de ser apedreada publicamente y a renglón seguido, le dice “yo tampoco te condeno. Vete y no peques más”. ¿Es acaso intransigente el Señor? En absoluto, porque si lo fuera, al pecador que cometiera la más mínima falta, lo fulminaría sin piedad y uno menos que diera castigo. Pero el Señor tiene entrañas de misericordia con el que se humilla ante Él y no resiste al que le afrenta. Por eso, somos libres para amarle y servirle (que es el fin para el que hemos sido creados y traidos a la existencia) y también para darle la espalda y no mirarle a la cara. Sólo dos caminos.

Os preguntaréis por qué hago esta introducción en este tiempo de Cuaresma. Precisamente instando a todos los cristianos que leáis estas líneas y a mí mismo, de que hemos de ser coherentes hasta la saciedad con la fe que nos han legado y Cristo nos ha regalado. De lo contario haremos esteril el precioso mensaje del Evangelio. Contamos con la condición de pecadores que tenemos, pero también contamos, o hemos de hacerlo, con el mandato de Cristo “sed santos como vuestro Padre celestial es Santo”.

Sería estupendo que leyésemos vidas de santos o viéramos buen cine que nos muestre la vida entregada de estos hijos predilectos de la Iglesia. No nos quedemos con la imagen ñoña de pensar que fueron seres extraños que sólo sabían poner los ojos en blanco y hacer cosas raras. Si hay una característaca que me maravilla de los santos, y hablo de todos, es el sentido común, la clarividencia de ideas, la coherencia de vida. ¡Eso sí es creíble! Eso sí que es ponerse del lado de Cristo, no del Demonio. Este último es confuso, ambiguo, Padre de la Mentira y el Papa Francisco, tan aclamado de todos nos advierte que con el Demonio no se dialoga porque es muy inteligente, como hizo Eva, sino que se le responde con la fuerza salvadora de la Escritura Santa. Cristo es totalmente coherente en su hablar y obrar, los santos, contando con sus limitaciones humanas lo imitaron hasta la muerte, y nosotros estamos llamados a seguir ese camino de coherencia radicalmente.

Por este motivo, no podemos encender una vela a Dios y otra al Demonio, según nos convenga en ese momento, porque como el Señor nos advierte “no podéis servir a dos señores”. Esta actitud de muchos bautizados hiere profundamente el Corazón de Cristo, como comprobamos en los Evangelios, cuando es vendido por Judas, abandonado de sus discípulos, rechazado de aquellos que fueron beneficiados por sus milagros y un largo etc.

De ahí este artículo-reflexión; para invitar a la coherencia de vida a todos: ¡Sentido común, amigos míos!, ¡sentido común! A poco que reflexionemos nos daremos cuenta de aquellos aspectos que no nos hacen coherentes con la Verdad que profesamos. ¿O es que tiene sentido comulgar todos los domingos en misa y en los entierros donde nadie comulga me quedo en mi sitio para que no me critiquen? Cristo está ahí tan vivo como el Domingo y ese difunto necesita de mi Comunión para salvarse. ¿tiene sentido decir “soy cristiano” pero  critico continuamente a todo el que se cruza en mi camino?. ¿ es coherente comulgar de continuo indefinidamente sin confesarme habitualmente? Hacemos mentiroso a Jesucristo. ¿Es normal entregar mi voto al que se mofa de la fe o al que en su plan de gobierno lleva el aborto (asesinato de inocentes en el seno materno) como bandera; o al que sabiendo que le puede costar el voto de castigo no defiende la vida del no nacido con todos los recursos a su alcance? ¿es lógico que un cristiano ría las gracias que ofenden directamente la fe católica a una murga, por muy carnaval que sea?. ¿Soy coherente cuando quiero en la iglesia sólo mis derechos, pero aún no he hecho nada por enterarme de las exigencias de Cristo conmigo? ¿es tener sentido común despotricar contra la iglesia, mi Madre, en todos los aspectos y luego acudir a ella solicitando los sacramentos como en el súper, porque es más bonito o con la excusa de un fiestón posterior?

Sigo. ¿ es lógico mofarme de la Eucaristía en una chirigota repartiendo salchichón como el CUERPO DE CRISTO y a renglón seguido acercar a mis niños a hacer la Primera Comunión? ¿Es lo normal predicar públicamente el aborto y hacerselo cantar a niños pequeños para despues bautizar a mi hijo y hacerlo hijo de un Dios de la Vida? ¿es lo más coherente de esta vida cantarle a la Madre de Dios Ave Marías y a la misma vez reirse de la fe de un pueblo? entonces sacaré en conclusión que Dios está loco, que yo también lo estoy y que los santos estaban majaras. Pero que nadie se ofenda que a mí también me gustan las chirigotas y que hoy es domingo de  carnaval.

Un saludo

 

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  1. #1 publicado por Rosario Sierra Pérez 10/Mar/2014 18:57

    Que razón tiene este artículo!. Con que claridad explica las cosas que queremos ver como normales y luego considerarnos católicos. Muchas gracias por estas palabras que vienen muy bien recordar, de manera especial en CUARESMA. Muchas gracias.

  2. #2 publicado por Juani Reyes 11/Mar/2014 10:21

    Muy bien Patricio, valentía para declarar públicamente y denunciar aquello que dañe la Verdad de Cristo.
    La hipocresía no está en el lenguaje de Jesus; o “estamos con El o contra El”.
    No entiendo que está pasando en esta sociedad que pide los Sacramentos y, al mismo tiempo, se burla de ellos.
    Incoherencia total. Creo que esto parte de una falta de conocimiento real de la Iglesia y del Evangelio.
    Fallos tenemos todos porque somos humanos, pero burlarse de la Fe, de la Cruz y del Cuerpo de Cristo públicamente, es un acto de poca educación y menos gusto.
    Nos ha herido a los cristianos, que llevamos con mucho orgullo el serlo. Creo que no hacemos daño teniendo a Cristo como icono de nuestra vida.
    Nuestra religión es un mensaje de paz y buena convivencia,excepto para los que se ríen de ella y quieren provocar.
    Un abrazo

  3. #3 publicado por Juani Reyes 11/Mar/2014 10:53

    Todo no está justificado por ser Carnaval,en todo debe de estar por medio la ética y la moral.
    Sobretodo ,el respeto no se debiera perder en ninguna circunstancia ,si no, qué valores le estamos transmitiendo a nuestros niños? Todo está permitido por la libertad de expresión?
    Acordémonos que la libertad consiste en el respeto mútuo,más allá de diferencias ideológicas o religiosas.

(No será publicado)