por Teresa Quero Lucena
Don Patricio, nuestro Párroco, y un grupo de personas de la parroquia hemos estado de retiro en San Calixto desde la noche del sábado, día 2 de enero, hasta la tarde del domingo. Hicimos el viaje en autobús, viaje, que ya por el camino, prometía.
Éramos en total veintisiete personas de Fuente Palmera y sus aldeas, de distintas edades, y entre las que se encontraban matrimonios y personas que iban solas, unos conocidos y otros no, pero todos dispuestos a pasar veinticuatro horas, aproximadamente, juntos, un día de convivencia para compartir y estar más cerca del Señor.
Llegamos poco después de las ocho de la tarde, empezamos con la Eucaristía, una agradecida cena y el reparto de habitaciones.
Seguidamente, la primera reunión: una reflexión sobre el “Salmo 22”, muy conocido, ya que es de los que escuchas y lees muchas veces, pero que sólo cuando lo vas desglosando y pensando frase por frase adquiere su verdadero sentido. Y es así como descubrimos lo que el Señor nos dice en él. En fin, que la meditación estaba servida y, por si no lo teníamos muy claro, íbamos tomando conciencia de lo que es “un retiro”. Y, después de rezar Completas, a descansar.
Al día siguiente, domingo, primer encuentro en la capilla para rezar Laudes. Una pequeña meditación y es inevitable estar en presencia del Señor, y sin proponértelo te pones en sus manos, y te pones con toda tu vida, con todas tus faltas, con todos tus problemas y llevando contigo a todos los tuyos, tu familia, tu grupo,… tu gente. Todo lo tienes y todo lo que quieres está allí contigo delante del Señor, ¡Porque no hay mejor sitio ni mejores manos en las que estar!
Después, en la Iglesia del convento asistimos a la Eucaristía del domingo, oficiada por Don Patricio, y en la que pudimos escuchar los cantos de las monjas.
Más tarde, en la siguiente reunión nuestro Párroco nos propone una reflexión: “La Oración”, de la mano del Evangelio de San Mateo. De ésta obtuvimos una conclusión ya sabida, pero en la que hay que insistir: rezar es necesario, ya que por medio de la oración acudimos a Dios, le pedimos y le damos gracias. Debemos hacerlo con la confianza y naturalidad con la que un niño dice algo, sabiendo que nos escucha siempre, así siempre nos servirá.
Tras esta reflexión, una hora de silencio y meditación. En el silencio estás a solas con el Señor, sólo le tienes que escuchar a Él.
Y como en todas partes, pasa el tiempo y llega la hora de la comida, copiosa y abundante, todo sea dicho. En este momento también llegó D. José Carlos, que nos acompañó el resto de la tarde.
Tras la comida hicimos una visita a “Las Carmelitas”, su convento está en San Calixto. Y, aunque a través de una reja y un cristal eran casi invisibles, pudimos conversar con ellas y comprobar que son monjas de clausura pero no ignoran ni están alejadas de lo que ocurre en el mundo.
Con mucha alegría nos dieron un gran testimonio de amor y entrega a Dios y a la oración por todos nosotros.
Terminada la visita, rezamos el Santo Rosario a la Virgen, nuestra intercesora más incansable. Y una vez más, nuestros ruegos más íntimos en la Exposición del Santísimo, durante la cual también tuvo lugar una Unción de Enfermos.
Por último, y para culminar estas intensas veinticuatro horas, recogemos y vuelta a casa. Creo, y espero hablar en nombre de todos, que por el camino quedó claro que el objetivo estaba cumplido ya que estábamos contentos y el amor del Señor venía con nosotros. Ahora sólo falta que sepamos y podamos transmitirlo a los demás. Y es ésta la razón de mi artículo, que no sé si es un artículo o una pobre descripción de lo que puede ser “un retiro”, una convivencia de un grupo de cristianos que, con Fe y Esperanza, buscan un encuentro con el Señor.
Que Dios Bendiga a todos los asistentes.
Album de fotos del Retiro en San Calixto
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#1 publicado por Patricio 11/Ene/2010 14:05
Estoy seguro de que tu ” pobre descripción”, como la llamas, es un profundo testimonio de encuentro con Nuestro Señor común. Me ha encantado tu artículo, porque no te has limitado a describir, sino que has puesto alma, corazón y tu experiencia particular, que es lo que llega y cambia corazones. Yo también disfruté increíblemente esas 24 horas, compartiendo fe, oración y temas particulares, con un grupito de los que el Señor me confió y al que quiero como a mi sangre. Los que estuvísteis en el retiro entenderéis estas palabras : no sé si escuchamos la voz nítida de Dios, si os reveló algún misterio o sentimos gran consolación, pero “morenos” sí que nos volvimos. Un fuerte abrazo a todos y, particularmente a tí, querida Tere.
#2 publicado por María 13/Ene/2010 14:14
Tere, no pones los dientes largos a los que nos quedamos aquí! Porque de la manera que lo cuentas tuvo que estar genial! Está muy bien que lo expliques con tanto detalle porque hay mucha gente que no va porque no sabe que se hace en un retiro y además compartiendo con nosotros tu experiencia ante el sagrario que como muy bien dices es donde mejor se está. Así que al próximo retiro hay que todos!!
#3 publicado por Juani 25/Ene/2010 18:35
Querida Tere! Te felicito porque has hecho una descripción muy exacta de lo que han sido esas 24 horas de retiro, paso a paso, en contenido material y espiritual.
Como dices, ha sido muy positivo y hemos sacado en cada momento todo su jugo , por supuesto, según la disponibilidad de escucha que cada uno haya tenido, pero intuyo que todos hemos sabido aprovechar los tiempos de oración, reflexión, silencio, eucaristía, confesión y cómo no, el tiempo libre y la convivencia. Todos los necesitamos para crecer en la fe, desde el interior hasta el día a día con los demás.
A mí personalmente me hacía falta y he vivido intensamente cada palabra, cada momento.
He echado de menos a algunas personas, pero las que estaban tenían que estar y me he sentido muy a gusto con ellas. Me ha servido para conocer a algunas un poco mejor y experimentar lo bonito que es hablar un “lenguaje común” y copartir unos sentimientos.
Todo esto, el entorno, en este caso el contacto con la naturaleza y la belleza del lugar, me han aportado serenidad, paz, una paz que el día a día nos quita por tanto ruido interior y exterior que sufrimos.
Necesitamos retirarnos para encontrarnos más y mejor con nosotros mismos y examinar nuestro ser con Dios y con los demás.
Yo diría que “retiro” es igual a acercamiento, nos retiramos de nuestro lugar, del qué hacer diario para vaciarnos de angustias, preocupaciones, y de ese “ego” que nos lleva sólo a mirarnos a nosotros mismos, para llenarnos de paz, serenidad, autoconocimiento, perdón, es decir, todo aquello que nos acerca más al “AMOR DE DIOS”.
Tere al igual que han hecho conmigo quiero hacer yo contigo, y es animarte a que escribas más a menudo, tienes facilidad para ello y lo haces muy bien, así que ánimo a escribir porque transmites fe!!
Un abrazo.