Testimonio de encuentros con el Señor

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En la vida de un cristiano hay muchos momentos donde se puede ver al Señor, pero para mí este año ha estado especialmente lleno de momentos de encuentro cercano con El.

Desde mi inexperta forma de escribir, os quería hacer partícipes de algunos de esos momentos vividos durante este año 2009.

Uno de ellos, fue el 10 de Mayo, día en que mi hijo Alfonso recibía al Señor por primera vez, su primera comunión, la que esperaba con tanta ansia. El, ha servido al Señor en el altar como monaguillo muchos días, y siempre veía como los demás tomaban el Cuerpo de Cristo, y siempre me preguntaba : ¿mamá que se siente al recibir al Señor?. Por eso cuando lo ví el día de su comunión, tan guapo, alimentarse del alimento que le hará verdaderamente feliz, del Señor, no pude evitar emocionarme y llenarme de alegría, y dar gracias por ese día a Dios.

El fin de semana del 30 de Mayo hice una peregrinación a Guadalupe. Parte del grupo de matrimonios (todos no pudieron venir), dedicamos esos días a rezar todas la oraciones de los cristianos, incluido el santo rosario, y el sacramento de la confesión. Todo este ofrecimiento a la Virgen de Guadalupe fue por la parroquia, pero muy especialmente por la familia Hidalgo, por nuestros amigos Jesús y Ana Mari.

Fueron unos días muy llenos de Dios y de la Virgen, y además nos hizo crear unos lazos entre los componentes de mi grupo. No fue un viaje solamente de “placer”, vinimos llenos de Dios y más cercanos a la Virgen.

Otro momento, el 27 de Junio, cuando en las confirmaciones recibían el Don del Espíritu Santo personas importantes para mí; mi compañera de trabajo Mª del Carmen o mi amiga Manoli. Pero el momento en el que sentí más fuerte al Señor fue, cuando tuve el gran honor, de ser madrina, y acompañar hasta el altar a mis dos ahijados de confirmación, a esas dos personas que el Señor ha puesto en mi camino, a esas dos personas tan “enamoradas de Dios”, a Rafa y a Lola.

Ser madrina es una gran responsabilidad, por eso rezo para poder ser digna de llevar este cargo, y cada día doy gracias a Dios por poner en mi vida personas que me ayuden en mi santidad.

Pero el Señor no siempre se manifiesta en momentos alegres, también en la vida de un cristiano existen momentos de gran dolor.

Este año he vivido el momento más triste de toda la vida que llevo vivida, la muerte de un amigo. Al igual que Cristo lloró por la muerte de su amigo Lárazo, también yo he llorado, y mucho por la muerte de mi amigo.

Sentí un gran dolor en mi interior, como si algo se hubiera roto dentro de mí.

Mi primera reacción fue de enfado, de enfado hacia el Señor, de rebeldía, de querer  que me diera una explicación. Y afortunadamente, y como elegida del Señor que me siento, me dio esa explicación que pedía. ¿Cómo? A través de su Palabra, de la oración, de las cosas tan sabias que durante su enfermedad mi amigo me dijo, y que tengo presentes todos los días. También viendo la fortaleza que Dios le ha concedido a su hermana Candi y como no, a su esposa Ana Mari a la que he admirado desde hace tiempo, en ella Dios ha puesto una semilla especial, ella siempre ha tenido un don que yo hubiese querido para mí.

No creía que en estas situaciones también se pudiera ver al Señor, pues sí, ahí también está El, recordándome que pertenecemos al Dios de la Vida, que ya venció a la muerte y que sólo nos espera Resurrección y Vida si permanecemos en El.

En Septiembre tuve otra gran oportunidad de encuentro con el Señor, participar en la bodas de plata de mis grandes amigos Manolo y May.

Se puede ver a través de estas personas, de cómo se aman ellos y de cómo aman a los demás, que el amor de Dios está cerca, en nuestros corazones.

Fue un gran gozo ver participar a toda la familia en la Eucaristía, unos leyendo lecturas y otros las peticiones. Además de su familia de sangre, estábamos su “otra familia”, la de la Fe, aunque echando en falta, sin duda, a uno de sus miembros.

No quiero extenderme más, podría dedicar miles de palabras más hablando de lo grande que el Señor ha sido en mi vida, de cómo me ha rescatado, pero no ahora.

Para despedirme sólo deciros que el Señor me ha concedido poder vivir todo esto junto a mi esposo, por eso hoy podemos decir como se dice en el salmo :

“EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS Y ESTAMOS ALEGRES”.

Un saludo.

Mª Trinidad Reyes

  1. #1 publicado por Rafa 6/dic/2009 20:27

    Soy testaferro de esos encuentros que has tenido con el Señor, al menos de algunos. Yo estaba allí y también me lo encontré, y no es que pasaba por allí y te lo encontraste, sino que al ser la persona tan grata, sonriente y comprensiva que eres, lo recibiste y lo reconociste en tu corazón.

    Al final, lo que tantas veces escuchamos, todos lo corroboramos: “Me quedaré con vosotros hasta el final de los días” ; “Donde dos o más se reúnan en mi nombre allí estaré yo en medio de ellos” (Mt 18,20).

    Seguro que seguirás “encontrándote” al Señor, aunque sí es verdad que a veces es más difícil reconocerlo que encontrarlo.
    Y a propósito, más que un enamorado de Dios, me siento un niño que está conociendo a su padre, y al que están enseñando a andar y caminar. Por eso necesitamos encontrarlo, reconocerlo y conocerlo más, y no hay otra forma de hacerlo que a través de los sacramentos y de los demás, para seguir aprendiendo a caminar. Y por eso necesité y necesitaré una madrina como tú; al menos yo, que seguro que mi Lola te deja otro comentario y te dice lo mismo, u otra cosa. :-)

  2. #2 publicado por Lola 9/dic/2009 10:18

    A mi me cuesta mas escribir que a mi Rafa,pero tu te mereces que te digamos lo buena madrina que estas siendo,te has convertido en alguien muy importante en nuestras vidas,tú y tu preciosa familia,la cual refleja lo buena madre y esposa que eres,y de la que nos sentimos parte gracias a vuestro cariño.Os quiero a mi lado para seguir caminando hacia el Señor.
    Que Dios os bendiga.

  3. #3 publicado por Valle Guisado 9/dic/2009 17:42

    Me ha alegrado mucho leer tu testimonio y saber lo agradecida que estás al Señor. Qué alegría poder ver todas las bendiciones qué Dios hace en tú vida. Besitos para tí y tu familia.

  4. #4 publicado por Patricio 10/dic/2009 00:24

    Trini, enhorabuena por haber visto al Señor en esos momentos y por compartirlo, porque así se hace patente a todos que la mano de Dios se ve en los momentos agradables y alegres, pero también en los que, aparentemente, son sólo desgraciados.Ánimo, mucha gente está esperando testimonios como el tuyo, para encontrarse con el Señor de la Vida. Un abrazo

  5. #5 publicado por Mari Trini 19/dic/2009 20:19

    Quiero dar las gracias a todos los que me han dado apoyo en mi testimonio. Unos lo habeis hecho desde aqui, y otros en persona. Esto es lo que da fuera a un cristiano para seguir, porque siempre que existe un encuentro con el Señor aparece el demonio, no “quiere perderse” ningun acontecimiento de la vida. Yo necesito para vivir mi fe a esta parroquia tan viva. Un beso y FELIZ NAVIDAD.

(No será publicado)