Anoche celebramos el ya tradicional perol de final de curso en el molino Cantalapiedra con una alegría grande de poder decir que, otro curso más, hemos sido trabajadores de la mies del Señor.
Aunque no sabría decir exactamente cuántos feligreses estuvimos, sí puedo decir que ha sido el más concurrido de los años que llevo entre vosotros. Participamos Héctor y yo, de sacerdotes, ya que nuestro párroco José Carlos se encuentra convaleciente por una dolorosa otitis y sentimos mucho su ausencia (recupérate pronto que puedas disfrutar de tus vacaciones), las Hijas de Mª. Auxiliadora, después de las operaciones de cataratas de las “niñas” también asistieron, así como los grupos de limpieza de la Parroquia, los grupos de catequesis de adultos, entre los cuales cabe mencionar el del Villar, de reciente formación, el equipo de pre-matrimoniales, los imprescindibles monaguillos, con sus padres y, por supuesto el grupo de catequistas, con sus familias.
Gente de toda edad, formación y procedencia, pero unidos por Uno que nos ha llamado a trabajar en esta Parroquia que es la Colonia de Fuente Palmera, que sigue teniendo trabajo para estos y para todos los que vengan después.
Creo que todos los que estuvisteis en el perol y leáis estas líneas, coincidiréis conmigo en que fue una noche divertidísima y muy sana. Hubo momentos para compartir la Eucaristía ,que aplicamos por nuestro querido Jesús, para compartir el alimento que cada uno ofrecía a los hermanos, para compartir opiniones y circunstancias y también para reír a mandíbula batiente. Al terminar la cena, nuestro delegado de ferias y festejos, Machuli, instaló el karaoke para amenizar al personal. Comenzaron cantando los niños, que son más lanzados para eso,y terminó cantando todo el público asistente al evento, con bailes regionales incluidos. Anoche descubrimos grandes artistas de la copla, el pasodoble o el tema libre. Y como en nuestra tierra el canto se acompaña con baile, se remató bailando todos juntos.
Ya al finalizar, comenzando a recoger las mesas, al ir a desocupar las cubas del agua de la bebida, a Fernando padre se le ocurrió la magnífica idea, dado el calor, de refrescar a los presentes, salpicando agua. La consecuencia, creo que es previsible. Se desató tal batalla, que todo valía para obsequiar a nuestros hermanos en la fe, con un refrescante momento. Se salvó Vicenta, por ser la decana de la Parroquia y Gloria, por estar enferma. A los demás le restaron pocos retazos de ropa seca encima. El enigma era:¿donde estaba escondido nuestro querido Héctor? Esta vez había aprovechado la noche para usar su piel de camuflaje entre la oscuridad del camino. Por fin apareció y, dócilmente se dejó mojar para sentir el frescor del agua, mezclada con hielo.
En fin, que fue un broche de oro para culminar este curso. Ahora, este verano, aprovechemos para descansar, en familia, rezar algo más y darle gracias a Dios por todos los regalos que nos ha hecho, con llamarnos a formar parte de esta Parroquia Viva.
Si todos trabajamos, codo con codo, alegremente, a pesar de las dificultades, haremos visible una parroquia de la que merece mucho la pena formar parte, porque esa alegría de la fe, sólo la puede dar nuestro Padre Dios. Que disfrutemos de este recuerdo de anoche y sigamos con el arado cogido fuertemente, porque queda mucho por hacer.
Un fuerte abrazo a todos, los que estuvisteis y los que no pudisteis estar por diversos motivos.
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#1 publicado por María 6/jul/2010 13:00
¡Qué razón tienes Patricio al decir que fue una noche divertida y sana! La risa no faltó en ningún momento. Tuvimos al mejor cocinero y pinche/ leñador que hay en la parroquia, el mejor showman, una opositora a operación triunfo y otra a Se llama Copla…si es que esta parroquia es una JOYA. Se notó la ausencia de algunos miembros de la parroquia…pero siempre hay ocasión para pasar un buen rato juntos. Gracias a todos por esta noche!