Coronemos a María

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El Padrenuestro es la oración que el mismo Jesucristo Nuestro Señor nos enseñó, nacida de su propio Corazón, y transmitida por esa dulce y tierna voz paternal que brota de su divina Alma. Pero no es de esta hermosa oración, necesaria y estimada por todo cristiano, de la que voy hacer un humilde comentario, sino de esa otra que comprendiendo varias, y como si de un celestial engranaje se tratara, las une entre sí formando una sola. Su fin, contemplar los Misterios de Cristo con la dulce mirada de la Virgen. Canto elevado del Magnificat de Dios, estremecedora y recogida plegaria, o cariñoso piropo a María su Madre, Madre nuestra.

En este mes de Octubre, mes mariano por excelencia, bajo la tierna mirada de nuestra Bendita Patrona la Purísima Concepción, me entusiasma poder contar algo de su santísimo rosario. Puede parecer una osadía por mi parte pretender hablar de algo aparentemente complejo, pero a la vez,  rebosante de sencillez, como es el rosario. Seguramente se han dicho cosas bellísimas y en tantas ocasiones sobre el rezo del santo rosario que resulta un atrevimiento por mi parte tal pretensión. Ello no me lleva al desánimo, sino, por el contrario, me da fortaleza para poder expresar de alguna manera el amor que le profeso a María.

Pensar por un momento las veces que recurrimos con cualquier petición a la Virgen cada día. Pues bien, qué mejor que dedicarle unos minutos de nuestro tiempo, dejar todo por un momento para poder entablar una conversación amorosa con María, íntimamente, de Madre a hijo y de hijo a Madre. Y qué mejor diálogo que el ofrecido por medio de su santísimo rosario.

En todas las apariciones de la Virgen María a lo largo de la historia, desde las famosas de Coba de Iria, en Fátima, o las de Lourdes, a las más recientes, como las del Escorial, la Virgen nos hace un llamamiento invitándonos al recogimiento y a la oración. Ella nos recomienda el rezo del santo rosario, no ya sólo para pedir por nosotros mismos, sino por todos los demás, queridos o menos apreciados, cercanos o más distantes. En definitiva, se trata de una lección magistral de ese amor fraterno que su mismo Hijo nos impera: amaos los unos a los otros como yo os he amado.

Una vez que reconocemos la importancia que tiene rezar el rosario, pensemos ahora en el gran número de aplicaciones e intenciones por las que podemos ofrecerlo. De cada uno de los cinco misterios brota el amor. Cinco Padresnuestros que sirven de llamada a nuestra propia purificación, cincuenta Avemarías como cincuenta abrazos rebosantes de cariño, del amor maternal con el que siempre nos acoge.

Podemos suplicar por el descanso eterno del que habiendo sido querido por nosotros, no se encuentra ya a nuestro lado, para que pueda estar disfrutando de la bienaventuranza eterna junto a Cristo en la gloria de Dios Padre. Imploremos el perdón para todos aquellos que nos ponen de vez en cuando alguna zancadilla en nuestro camino. También el perdón para nosotros mismos, por todo aquel mal, que aunque sin intención o sin darnos cuenta, pudiéramos haber causado a otro.

Pidamos la salud por todos los que padecen alguna enfermedad. Por los que sufren su propia agonía en los distintos centros u hospitales, o incluso en la misma calle olvidados de tantos, siendo así doble su tormento. Señora nuestra, que esos otros que ya mayores, o con algún problema físico o psicológico se ven solos, no se nos olviden. Intentemos hacerle más leve su soledad, ese mal que corroe a tantas almas.

Que no nos ciegue nuestro egoísmo. Que sepamos compartir con los más necesitados todo aquello en lo que podamos tenderle nuestra mano. Que guiados por tu ejemplo, tengamos tu grandísima caridad como moneda de cambio durante toda nuestra vida.

Que nos ayudes a aumentar nuestra pobre fe. Aunque a veces desfallezcamos con los sinsabores y contratiempos que nos depara la vida. No permitas nunca que rechacemos por ello la fe y nos alejemos de tu Iglesia. Danos las fuerzas suficientes y sírvete de todos para llevar el Evangelio a cuantos necesitan de tu Palabra.

Pidamos por el Papa y sus intenciones, por todo el Cuerpo Místico de la Iglesia, del cual somos miembros. En estos días en que vivimos en una sociedad tan alejada de Cristo, donde el materialismo y el consumismo hacen en tantas ocasiones de portentoso muro cegador de nuestra fe, pidamos también por las distintas vocaciones, tanto masculinas como femeninas, tan necesarias para todos, y por desgracia actualmente tan escasas, cosa que nos debiera preocupar.

Octubre además, es el mes dedicado a las misiones. Tengamos muy presente también a todos los misioneros, especialmente a nuestros hermanos sacerdotes Juan, Francisco y Sergio que comienzan, enviados por nuestro obispo, la misión “ad gentes” en la provincia de Picota, prelatura de Moyobamba (Perú), y de la que en toda nuestra diócesis de Córdoba nos hacemos eco.

Como veis, son infinitas las gracias e indulgencias que podemos conseguir rezando el rosario, por lo que os animo a que no lo dudéis y lo pongáis en práctica. Quizás podáis pensar que es largo y que no disponéis de tiempo para rezarlo. Pero creedme, el día si es muy largo, y sabes que las cosas que se hacen se consiguen con tan sólo proponértelas. Recuerda que no es necesario hacerlo de corrido, sino que se pueden distribuir los distintos misterios en varios momentos, siendo esta elección igual de válida y eficaz.

Diréis alguno que no sabéis rezarlo; recuerda que en todo hay siempre una primera vez,  te aseguro que esto no es nada complicado. Todos, no vamos a tener la suerte que tuvo la joven Bernadette, a quien la enseño a rezarlo la misma Virgen  María. Pero seguro, que conoces a alguien que estaría encantado de explicártelo en un momento. Ánimo, créeme que te alegrarás.

Que mejor muestra de fe y cariño podemos darle a nuestra Madre que rezando su rosario. Cuanto más a menudo mejor, y si pudiera ser a diario, ¡imagínate la alegría que le estaríamos dando! Piensa que sería nuestra forma particular de coronarla. Sí, coronar nosotros mismos a María. El rosario es una corona de cincuenta Avemarías engarzadas entre sí y engalanadas con la mejor filigrana en forma de purísima letanía. Corona de cincuenta rosas que le estamos imponiendo a la Virgen cada vez que lo rezamos. ¿Te lo imaginas? Pues adelante, seguro que te alegras y te sentirás muy bien de hacer algo tan hermoso y con tanto cariño como eso.

Con mis mayores deseos de que estas palabras sirvan para que tú te animes a rezar el rosario, personalmente doy las gracias a ese que lleva muchos años de ser un compañero para mí, llevándolo a todas partes en mi bolsillo: mi rosario. Cuenta tras cuenta, me sirve de lazo con Cristo a través de María, llegando a hacerme sentir como si llevara encima una parte misma de su propio Ser.

Con  todo mi afecto y mi bendición.

Paco Delgado

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  1. #1 publicado por Eloy 10/oct/2010 11:03

    A nuestro cura Paco Delgado.
    Tras haber leido los ultimos comnetarios referente uno, a su llegada a la Colonia de Fuente Palmra, el otro inducirnos a rezar el Santo Rosario, no tengo mas remedio que felicitar a esta gran persona que con esas palabras demuestra ser nuestro “cura nuevo”.
    Gracias por estas bellas palabras y, recibe un cariñoso salude de Eloy López Conrado.
    Gracias.

(No será publicado)