EN ESTE MES DE DICIEMBRE

por Patricio

Queridos hermanos:

En primer lugar, pediros disculpas por el retraso de este boletín de Diciembre, pero las circunstancias no son siempre las favorables. En fín, he titulado este, ” en el mes de diciembre”, porque no son pocas las celebraciones que tenemos cerca y que nos pueden ayudar en nuestro camino de conversión constante.

Hace 2 semanas comenzábamos el Adviento, de la mejor manera que se puede hacer, con un retiro para acercarnos al que nos puede decir, en medio del silencio, cuál es el camino a tomar para que nuestro gozo sea pleno y nuestra conversión, sincera.

Y, en pleno Adviento, la Iglesia, Ntra. Madre, inserta la celebración de la Purísima Concepción, que para nosotros es, además, nuestra Patrona y Protectora. No creo que revele ningún secreto si os digo que ha sido un acontecimiento de Gracia, para toda la Parroquia y, no sólo por la cantidad de feligreses que ha participado en la novena en honor de la Vírgen, sino también por la cantidad de confesiones realizadas y, sobre todo, por las conversiones acontecidas en estos días. “Habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta, que por 99 justos que no necesitan conversión”, nos dice el Señor en el Evangelio, y eso mismo hemos podido experimentar en esta Bendita Casa, que Jesucristo ha puesto en mitad de nuestro pueblo: La Parroquia. La mano de María, que no puede estarse quieta, viendo la tristeza interior de cada corazón, busca, llama, consuela, anima al perdón entre nosotros y a pedírselo a su Hijo, etc… Que no olvidemos nunca que en la Vírgen está la solución a todos nuestros males.

Por otra parte, dentro de unos días, al finalizar el Adviento, celebramos el mayor gozo de una Madre y de toda la humanidad: Dios nace niño, buscando la salvación de cada hombre y mujer. Como decía Rafa en uno de sus comentarios, ¿qué vamos a regalarle a Cristo esta Navidad? Seguro que estamos pensando en la riquísima cena, en los regalos que voy a comprar o a recibir, en los días de vacaciones o en la decoración de mi casa, lo cual es bueno y acertado. Pero, ¿y mi vida?, ¿mi corazón y mi mente?, ¿mi Fe?, ¿mi situación familiar?, ¿mi pecado predominante? Quizá deberíamos pararnos a pensar un poco, retirarnos al silencio buscando la voz que grita en mí y que rehuyo o que me da miedo escuchar o, directamente, no quiero escuchar. El mundo nos pide respuestas y quiere ver santidad, NO palabras bonitas, que todos tenemos muchas. ¡Santos de una pieza! ¡Qué mejor regalo para este Niño que se ha dado entero!

Con mis mejores sentimientos para todos, os deseo un provechoso Adviento, un desarraigo de lo malo, un apego sin condiciones a Cristo, y un amor tierno hacia María, que ha entregado toda su vida, para que ahora, nosotros, tengamos salud de alma y un Camino cierto hacia la Patria, donde reinan y gozan ya muchos miembros de nuestra Parroquia Viva.

Un fuerte abrazo a todos

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