Hasta aquí hemos llegado.

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No quiero empezar este boletín sin antes pediros disculpas por el gran retraso del mismo, pero, ¿qué queréis que os cuente que vosotros no sepáis?

Sí, queridos hermanos, hasta aquí hemos llegado, hasta el año 2011 con fe, con ilusiones renovadas, con problemas, quizá nuevos o quizá ya resueltos, pero aquí estamos: en la Casa del Señor, en su Iglesia, que es nuestra Madre y Maestra.

Esas fueron las palabras de los Magos al llegar a las puertas de Jerusalen, para preguntar por el Mesías recién nacido: “hasta aquí hemos llegado guiados por una estrella”. Si nosotros no hemos abandonado el “barco”, a pesar de las múltiples dificultades, problemas, persecución o yo que sé, es precisamente porque esta “cosecha” no depende de las capacidades humanas, sino del Dueño de la mies.

El evangelio de hoy, habla de esto mismo, de un sembrador que echa el grano en tierra y lo ve crecer y madurar sin saber cómo, porque el que siega y el que recoge los frutos es Dios con su infinito poder. Y digo yo una cosa, si el sembrador se niega a echar el grano, porque piensa que no es capaz de hacer crecer el tallo, ni la flor, ni la espiga… ¿dará fruto esa tierra? Seguro que sí: cardos y jaramagos. ¿qué iba a nacer? ¿un vergel de frutos sabrosos? Ese sembrador, habrá hecho un planteamiento errado. Él no tiene que hacer crecer nada, se tiene que limitar a sembrar y cuidar la tierra, ¡que aquello crece sólo! Que lo hace crecer Dios, no el hombre.

Este mismo planteamiento podemos tener y de hecho tenemos ( me incluyo yo mismo) cuando queremos tirar la toalla y dejar de sembrar, porque no soy capaz de hacer crecer la Parroquia, los grupos, la fe de mi casa…., o veo que no se cura mi enfermedad o mi pecado…, o mi problema no se soluciona. Pero, ¿no vemos que somos unos pobres siervos? ¿Qué no cae un pelo de nuestra cabeza sin que Dios lo consienta? ¡Es una tentación! Y si queremos ser más listos que el mismo Demonio, el señor de la Mentira, no podemos soltarnos de la mano del único que lo ha vencido: Dios.

Con esta reflexión os dejo y me pongo a estudiar otra vez. Si yo estoy donde estoy, no es por mis cualidades, ni por unos estudios, ni por un capricho; estoy porque Dios quiere. Si no, os aseguro que mis muchos pecados, mis problemas o mi debilidad, me hubieran jugado una mala pasada. Sólo os digo como dijo S. Pedro: “¿adonde vamos a ir, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?”.

¡ Ánimo!,  si nosotros cuidamos las cosas de Dios, Dios nos cuidará a nosotros. Un fuerte abrazo.

  1. #1 publicado por david 29/ene/2011 13:33

    Me ha gustado mucho su artículo, estimado Patricio, que Dios bendiga su parroquia y labor pastoral, que Dios premie sus sacrificios y le conseve en la fidelidad. Saludos.!Ah, cuidado con el Demonio! que ronda buscando a quién devorar, no se suelte de la mano del único que lo ha vencido: Dios.

(No será publicado)