Hay gente para todo.

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Hermanos en el Señor:

Lo primero, desde estas líneas, es dar la bienvenida a mi hermano en el sacerdocio y amigo, Hector,  a este trozo de la viña del Señor. Ya conoce el terreno, las carreteras y los corazones de esta gente que forma la Parroquia de la Colonia de Fuente Palmera, cosa que le ayudará a acercarnos a todos al Corazón de Cristo. Estás en tu casa.

Lo segundo, abordar un tema que, si no lo meditamos repetidamente, se nos muestra lejano: la santidad. Por eso mismo, he titulado este boletín “hay gente para todo”; hay gente hasta que se decide…¡ a ser santo!  Aunque ya voy raspado de hora, hemos celebrado en este día la solemnidad de todos los Santos, que no son gente rara y fuera de la realidad, sino con los pies muy bien puestos en la tierra, pero con el corazón en el Cielo.

En las homilías de esta fiesta he hecho una reflexión muy simple: si hemos llorado ante Cristo Eucaristía, o en una confesión, o visitando a un enfermo en el que hemos visto el rostro de Dios…¿ cómo podríamos no emocionarnos con el simple pensamiento del día que estemos con Él cara a Cara, muy cerquita, por toda la eternidad?. Eso es lo que experimenta hoy ” una multitud que nadie podría contar”, en el Cielo junto a Dios. Ellos no necesitaron que la Ciencia les certificara que el Cielo es una relidad física, ni que nadie volviera de allí para decirles que es cierto. Nosotros tampoco.

Lo ha prometido Cristo (el Único que tiene palabras de Vida Eterna y del Único que nos podemos fiar a ciegas) y con eso nos basta. Nuestro corazón y el de cualquier persona , sea o no creyente, tiene ansia de eternidad y cierta repugnancia a la muerte porque sí: ahí tenemos otra muestra de que “Dios  creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”.

¿Que para ello hay que pasar por la muerte?, ¿qué problema hay?,¿ por qué se asusta tanto mucha gente cuando hablamos de la muerte?. Si es la puerta, es el pasaporte, es la condición “sine qua non” para encontrarnos en un abrazo definitivo con el Señor de la Vida y de la Muerte, ¿qué tememos?.

¿No debería darnos pánico o terror, no este hecho de la muerte, sino el de  presentarnos delante del sólo Santo entre los santos , con las manos sucias, con la conciencia cargada, con el testamento a medio hacer? Eso sí que le daba autentico pavor a los santos, a los que vivieron el Evangelio sin tanta glosa de teología barata y desviadora del camino estrecho que nos marcó El, que nos quiere más que nosotros mismos.

Yo he conocido santos, todos los que leéis estas líneas habéis conocido santos en vuestra familia, entre vuestros amigos o vecinos. Bien porque  hayan vivido esta santidad durante toda su vida, una parte de ella o los últimos momentos de la misma; todos recibieron “un denario”, o sea, el Cielo. Miles y miles, millones de niños, jóvenes y adultos lo vivieron alegremente, con la fuerza, no propia, sino de Dios; ¿y vamos a decir que nosotros no podemos?. ¿Por qué no?.

Hay gente para todo. ¡Hasta para ser santos!. Pidámosle a ellos que nos arranquen bendiciones de Dios para nosotros, nuestras familias y nuestra Parroquia. Y recemos este mes pero , especialmente mañana, por nuestros difuntos y por aquellos que no tengan a nadie que rece por ellos y se encuentren en el Purgatorio; para que nuestra oración y sacrificio los lleve a gozar de la  Gloria que disfrutan los santos y nosotros esperamos alcanzar cuando Dios nos llame de este mundo. Amén.

Un fuerte abrazo a todos.

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  1. #1 publicado por Evelyn Torres 5/Nov/2011 03:17

    Muchas Bendiciones hoy y siempre junto a JESUS y MARIA. Maravilloso el mensaje. Me gusto porque decimos ser cristianos y nos da miedo la muerte.

(No será publicado)