Jesucristo viene cada día

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Queridos amigos: estamos ya terminando el mes de enero, la fiesta de Navidad parece ya lejana, las reuniones familiares, las celebraciones de las fiestas con los amigos, los regalos, los buenos propósitos para el 2014, las obras de caridad con los más necesitados; pero parece que nos hemos olvidado de todo lo anterior.

Hace poco menos de un mes hemos celebrado la venida de Jesús a nosotros, a nuestra vida, a nuestra familia, a nuestros proyectos, a nuestro corazón. Pero Jesús no viene solamente en estas fiestas, si no que viene y se queda, viene para cada día, para cada momento, para cada acontecimiento de nuestra vida. Por eso, todos los buenos propósitos que Dios ha puesto en nuestro corazón no se pueden quedar en buenos propósitos, el Señor nos invita a hacerlos realidad.

Vayamos por partes; las reuniones familiares no son sólo para la Navidad o para las vacaciones, ya que dichas reuniones o encuentros hacen que la familia esté unida, que se puedan conocer concretamente las vidas de los miembros de la familia, los problemas, los sufrimientos, las alegrías,… También tenemos que pensar en nuestros mayores que necesitan más de nuestra atención, de nuestra escucha, de nuestro afecto. En definitiva, verse con asiduidad con nuestra familia hace que la familia permanezca unida y que podamos ayudarnos y rezar por las necesidades de cada uno.

Las celebraciones con los amigos. Con un encuentro al año no podemos conocer bien a nuestros amigos ni ellos nos pueden conocer a nosotros, en el fondo no sabemos quienes somos verdaderamente. Estos encuentros si los hiciésemos más a menudo nos servirían para poder dar testimonio de lo que somos, cristianos, y a muchas de nuestras amistades les podríamos ayudar tantísimo, ya que muchos de ellos se alejaron de la Iglesia hace tiempo, y otros puede ser que se sientan apocados pensando que sólo ellos son los que van a Misa, o rezan, o simplemente creen  en Dios.

Y pasamos al último punto, LAS OBRAS DE CARIDAD. Esta navidad como las anteriores, toda la Colonia se ha volcado colaborando con Caritas Parroquial, haciendo grandes y pequeñas donaciones, cada uno con lo que ha podido. Se han traído cosas que normalmente no se dan, como es carne fresca, pescado, productos de higiene personal, juguetes, etc.. Estas personas que han recibido todas vuestras donaciones han estado agradecidísimas, y podríamos decir que esta Navidad todos les hemos ayudado a que sean un poco más felices y a que se les olvide la actual situación de crisis. Pero estas personas siguen viniendo todo el año, pero sólo en fechas señaladas nos acordamos de ellas de una forma más visible. Sería muy bueno para ellos como para todos nosotros que sigamos acordándonos de que Jesús viene cada día, y viene en personas concretas: los necesitados, tu marido, tu mujer, tus hijos, tus padres, tu jefe, tu vecina, tu cura, etc…

Pidamos al Señor que todos los que formamos la comunidad parroquial de la Purísima Concepción creamos y vivamos haciendo presente la venida de Jesucristo cada día, llevando esta Buena Noticia, este acontecimiento, que cambió la historia de la humanidad, que ha cambiado nuestra vida y la de muchas personas, y que lo seguirá haciendo hasta que Dios quiera.

«Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera diferente de amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos». Beata Teresa de Calcuta

 

 

  1. #1 publicado por Juani Reyes 23/Ene/2014 20:53

    Llevas razón Carlos, pasa el tiempo todo queda en la memoria, esperando a que llegue la próxima Navidad para volver a vivir,tantos buenos momentos vividos
    Como si fuese una utopía el poder vivir así todos los días del año,y si nos paramos a pensar,no es tan difícil prolongar esa felicidad en el tiempo. Seguimos teniendo los requisitos para vivirlo igual,sin tener que hacer grandes y costosas comidas,ni grandes y costosos regalos,sólo necesitamos las ganas de estar juntos en una sencilla mesa,con el corazón abierto al cariño,y a la amistad.Y lo que aún es más importante,la necesidad de la fraternidad con nuestros hermanos más necesitados,sin condición del tiempo litúrgico que estemos viviendo,porque los pobres siempre estuvieron y están en el plan de salvación que Dios tiene para cada uno de nosotros.
    No debemos dejar pasar un año, para el reencuentro y la Caridad.

(No será publicado)