Queridos míos:
Seguramente todos hemos escuchado este refrán en multitud de ocasiones, puesto en boca de paisanos y familiares. Quizá nosotros mismos lo hemos pronunciado ante la vista de un problema. Pues bien, este es un refrán que nosotros, cristianos, deberíamos desterrar de nuestras conversaciones y de nuestro pensamiento. ¿ La muerte no tiene solución? Si se entiende el dicho como la llegada de la muerte irremisiblemente, lo entiendo, porque todos tendremos que pasar por ella, si no llega antes el Día Final Pero si este refrán lo entendemos pensando que en esta vida todo se soluciona, menos la muerte, entonces estamos ridiculizando y convirtiendo en estéril la muerte del Señor. ¿Tuvo solución su muerte? Sí, la Resurrección. ¿Tiene solución nuestra muerte? La misma: la resurrección del Último día.
He querido empezar este boletín provocando nuestro pensamiento, porque estamos en Noviembre, mes que la Iglesia vive recordando y rezando por todos los fieles difuntos. Creo que serán pocos los que aún no hayan ido al cementerio a limpiar la lápida de sus padres, de su cónyuge, de su hijo. Incluso habrán llevado, habremos llevado, mejor dicho, flores con todo respeto, habremos dejado correr la mañana o la tarde junto a mi ser querido, contándole, pidiéndole o rezando al Señor por él, habrá resbalado ese llanto por nuestros ojos, porque la ausencia no deja de ser una mala espina que no sale de la herida tan fácilmente.
Pero podemos hacer mucho más por todos ellos en este mes de Noviembre que la Iglesia dedica a todos los difuntos. Podemos ofrecer misas, indulgencias plenarias, rosarios y novenas por todos ellos. Recuerdo en mi pueblo, que era raro ver una casa donde no hubiera un candil o una vela, encendidos permanentemente, pidiendo por las ánimas del Purgatorio. En nuestra misma parroquia existía el altar de ánimas, donde acudían a rezar muchos paisanos nuestros. ¿Dónde quedó todo aquello? No olvidamos a nuestros seres queridos nunca. NO olvidemos tampoco ofrecer todo lo que esté a nuestro alcance, porque Dios nos lo ha proporcionado, para facilitarles ese encuentro con Cristo, que también nosotros estamos ansiosos de tener.
La muerte sí tiene solución y tiene un nombre de Persona: Jesucristo. Aún en medio de nuestras lágrimas, tengamos presente que la comunicación entre esta orilla y la otra no se habrá roto, si nosotros no queremos.
Descansen en paz. Amén
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#1 publicado por violeta 6/mar/2012 00:51
me encanto esto!!!!!lo valoro muchoo porque tienen mucha razon todo en la vida tiene solucion aunque a veces pensamos lo contrario!pero bueno cada uno tiene una relacion distinta!