Verano movido

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Hermanos en la fe, de la Colonia y de fuera de ella. Cuando más tranquilos nos encontrábamos en la Parroquia, nos llegan las noticias del traslado de José Carlos al Higuerón y de las monjas salesianas a Écija. Aparentemente, todo nos parecen cálculos humanos de personas que se han equivocado en estas decisiones y, providencialmente, tenemos que ver la mano de Dios en toda esta “movida”.

He compartido estos días con vosotros muchos comentarios sobre este tema, pero hay una sola solución para que esto no vuelva a pasar. Y en esto, tenemos que ser muy radicales: ¡rezar hasta que nos duela la boca, por las vocaciones religiosas y sacerdotales!. Los que ya lo hacéis, ánimo para ser constantes, y los que tenéis el deseo de hacerlo, ponedlo en práctica. Hasta ahora, con más o menos estrecheces, se ha mantenido la pastoral en muchas parroquias de nuestra geografía; pero ha llegado el momento en que muchos de estos consagrados, empiezan a partir a la Casa del Padre, como es natural, a descansar de sus fatigas evangelizadoras. ¿ Quién continúa su tarea? ¿En qué taller se fabrican estos consagrados para poder seguir disponiendo, en cualquier momento del día de sus trabajos y servicios?.

No hay otro camino que arracarlos con oración “machacona”, ofreciendo clara y explícitamente a nuestros niños y jóvenes un camino de vida “distinto”,dándole al Señor la licencia para que tome a uno de los nuestros,sólo para Él y su Reino. De nuestra Colonia, han surgido 4 sacerdotes y un seminarista, mas 3 religiosas. Y los hemos cedido a la Iglesia Universal, mientras que nosotros sufrimos la escasez de sacerdotes y religiosas para atender la pastoral amplísima de nuestro pueblo y aldeas. Bueno, pues el Señor, que no es injusto y lo sabe, sabrá recompensar por otro lado. Nosotros a seguir en el “tajo” rezando, trabajando con alegría, ofreciendo este dolor por futuras vocaciones aquí, en Córdoba, en España y el mundo entero.

No son unas personas prescindibles los consagrados, sino el mejor ejemplo de la existencia de Dios, que hace posible que jóvenes con toda una vida por delante, la consagren por el Señor y por nosotros. Así que nuestra mejor protesta es aceptar la Voluntad de Dios, aunque no la entendamos, y seguir pidiendo al Dueño de la mies que mande muchos trabajadores, que trabajo, en esta parcela de la Colonia, no falta, gracias al Cielo.

Un fuerte abrazo a todos.

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  1. #1 publicado por Sor Uchi 26/jul/2010 23:00

    Tienes razón Patricio también nosotras ofrecemos al dueño de la mies, lo que nos cuesta esta nueva obediencia. Dios está presente en la Colonia y necesita que lo expresemos, lo expliquemos y lo testimoniemos. Nuestra comunidad ha vivido lo que Pablo este ultimo domingo ha dicho; este tesoro lo llevamos en vasija de barro, para que se ponga de manifiesto la voluntad de Dios. Pues si, el descenso de las vocaciones religiosas, la elevada edad, ponen de relieve que El es el que hace crecer, el que bendice nuestro trabajo y el que habla al corazón de los jóvenes, para seguirle. Esto nos hace mas humildes y nos empuja a ser mas audaces y apostólicos. Como tu dices Patricio, hay que seguir en el “tajo”, unir fuerzas para seguir haciendo crecer el Reino en nuestra Colonia.
    Un abrazo y hasta septiembre. Las dos “petardas”seguiremos por estas tierras.

  2. #2 publicado por Rafa 27/jul/2010 00:31

    La Providencia y los caminos de Dios son inescrutables. Pero estas personas han dejado mucho aqui con todos nosotros, y aun poniendome en las justas manos y benevolente piedad del Señor, echare de menos esta buena semilla que han dejado; y alabado sea Dios por la que seguiran sembrando en esas nuevas mieses. Si estas personas, las que nos dejan y las que vendran, ejerciesen una profesion, serian unas personas profesionales, pero como a lo que estan entregadas es a una vocacion han de ser unas personas vocacionales, y por ello es tambien admirable su obediencia, y compresible su caminar peregrino a donde el Pastor les guia.

  3. #3 publicado por María 27/jul/2010 09:35

    A rezar y a trabajar! Claro que sí!. Se han vivido tiempos peores en la Colonia y este no será uno de ellos, hay una parroquia unida y grande en el pueblo y todos vamos a arrimar el hombro trabajando y las rodillas rezando. Es normal que el dolor que sentimos por la marcha de Jose Carlos y las monjas nos hagan ser injustos en nuestros juicios pero como dice Patricio solo Dios sabe de esta “movida”. Ánimo!

(No será publicado)