Impresiones personales del primer día

por

Estimados hermanos,

tenía ya muchas ganas de escribir algo en la web de la parroquia, pero hoy estoy tan cansado que no tengo orden en mis ideas para poder expresar lo que quiero.

No obstante, llevo todo el día una libreta en mi bolsito de mano, en la que casi diariamente escribo algunas impresiones del día. Vais a leer lo que escribí el primer día, mis primeras impresiones, pero tenéis que tener en cuenta que algunas cosas ya han cambiado; las iré transcribiendo más adelante.

Aterrizamos a las 12 de la noche hora local. Aeropuerto tercermundista. Mucha calor debido a la humedad, enseguida estábamos muy pegajosos, que con el cansancio del viaje, hacía que casi me diera igual lo que le pasara a mi cuerpo: estaba hecho un trapo.

Tardamos en coger las maletas y en coger taxi, los cuales se disputaban nuestro traslado a St James Church, en AJD Bose Rd.

Cuando lo cogimos empezó nuestra primera toma de contacto. Miseria ya había en el coche, pero había más en las calles oscuras con bastante gente durmiendo a la intemperie, suciedad y un “decorado” de película, porque me sentía como si estuviésemos en una.

Al llegar a la cancela de Monica House nadie nos abre, y dos personas se ofrecen a llamar gritando a cambio de lo que sea, viven en la puerta. Cuando por fin ocupamos nuestras camas, con nuestras mosquiteras y productos químicos varios, me parecía un albergue del terror, ¿¡iba a dormir allí un mes!?

Al día siguiente ya me parece otra cosa. Me conformo con que haya ducha y cama, aunque hecho de menos una cama firme y plana.

Nos levantamos temprano y con ganas. Vamos a cambiar moneda y a ubicarnos un poco. La ciudad está tomada por el tráfico y por la gente que hce vida en cualquier rincón. Tiendas de todo tipo y negocios en el espacio de un mini trastero; basura y pobreza, condiciones insalubres, olores y pestes, caras alegres pidiendo, y caras extrañadas y curiosas; caras con rostro lujurioso y otras con casi enfado; y también otras con aspecto de orgullo y superioridad. Animales por la calle, un taller mecánico improvisado y/o con apariencia de clandestino junto algún tipo de taberna portatil. Casas o chozas construidas en la acera con palos y plásticos. Basureros comunitarios y un lavadero público. Todo es ruido y desorden en la miseria más pobre que forma una gran urbe.

Por fin llegamos a un negocio que vende ropa, telas, es ciber-café, y cambia moneda. Desde ahí es donde solemos conectarnos a Internet. Se puede decir que es de los más ambiciosos de la zona. Suele haber españoles y siempre hay gente. Está ubicado en un callejón estrecho, en el que unos gatos comen despojos que algún lugareño les arroja mientras prepara no sé qué carne llena de moscas.

Después vamos a comer cerca a un sitio llamado Blue Sky Café. Con fama de occidental y seguro para comer, es un mini-restaurante lleno de gente en el que comes por 100 rupias  (sobre 1’50€). Hay basantes españoles también, casi todos voluntarios en la casas o en ONG’s, y hay un insuficiente aire acondicionado para el ambiente tan húmedo. Pero sólo con eso dentro se está cómodo.

Después vamos a hacer algunas compras para la cena pero ya antes habíamos parado en la tumba de Madre Teresa. Estábamos junto a ella, allí estaba la fundadora de Misioneras de la Caridad, la premio Nobel, en una sala pequeña, en una tumba muy simple rodeada de ruido exterior, sin ninguna gran antesala, sólo hay que cruzar dos puertas para acceder a la tumba desde la calle. Sólo algunas flores sobre la piedra dignifican su tumba conforme a sus méritos.

“De la fe, la esperanza y la caridad, la más importante es la caridad” decía San Pablo, y nosotros estábamos junto a la caridad personificada. Pienso en que su cuerpo está allí dentro de esa piedra, tal vez aún sonriendo, esperando resucitar, pero muerta. Pero de repente veo como entran distintas personas, monjas, indias, niños, mayores… Su cuerpo está muerto pero su obra perdura, y su obra es la que me ha llevado allí delante de ella, me ha llevado a Calcuta, por su obra estoy ayudando en una casa llena de enfermos… así que no puede estar muerta Madre Teresa.

La caridad da vida a quien la practica, y por supuesto también al que la recibe. Que grandeza en aquella humildísima capilla-tumba. Sólo Uno puede ser el Autor de esta contradicción tan contrastada: pobreza y humildad contra derroche de entrega por la caridad más clara.

El día ha resultado impactante y agotador. Todavía no soy consciente de qué es esto de donde estoy. Me siento ajeno como un turista, y al mismo tiempo siento una sensación entre agobio y peligro. Siento como al ser occidental, mi poder adquisitivo aquí me otorga cierta ventaja o autoridad; y siento que soy insignificante e inútil aquí, además de un extranjero tonto dando vueltas por calles estrechas. Me siento pequeño y repudiado en la calle. Aunque más bien no sé todavía lo que siento porque todo es muy nuevo para mí y no tengo con qué comparar.

23h del 5 de agosto de 2010

Espero poder escribir pronto mis siguientes impresiones, aunque todavía llevamos aquí sólo 5 días.

Abrazos.

, , ,

  1. #1 publicado por eleonor suyapa hernandes aceituno 11/ago/2010 21:05

    hola DIOS LO BENDIGA EN ESA GRAN MISION EN LA Q SE ENCUENTRA NO SE ME ACHICOPALE TODO PASA Y AL FINAL NI CUNTA NOS DAMOS LE ADMIRO MUCHISIMO SIGA ADELANTE Y NO SE ME SIENTA MAL CUIDESE Y LE KIERO MUCHO

  2. #2 publicado por José Carlos 12/ago/2010 12:38

    Bueno, Rafa, me gusta lo que has escrito, porque se nota que Dios siempre hace de las suyas, para ayudarnos.
    Me imagino que, aunque ya íbais preparados con los encuentros que habéis tenido, previos al viaje, aun así estar allí, ver, oir, oler el ambiente de calcuta, siempre supone un poco de desestabilización. No te preocupes, así se ve mejor la Providencia, y se disfruta más de los cuidados que el Padre tiene con cada uno.
    Que Dios os siga bendiciendo en este tiempo de misión, como estoy seguro que lo está haciendo.
    Un abrazo, JC.

(No será publicado)