No sé decir exactamente cuando empezó todo esto, para mi empezó un día de invierno duante una cena, cuando D. Patricio nos proponía a Rafa y a mí si queríamos irnos a las misiones con él, el próximo verano. No sabíamos a dónde, ni cómo, ni cuándo sería, pero nos gustó la idea y empezamos a pensar en ello y a pedir por ello.
No fue hasta el mes de marzo cuando D. Patricio nos dijo el destino de la misión, Calcuta. Irnos a las casas que fundó la madre Teresa de Calcuta y aportar nuestro granito de arena en la obra que ella empezó y que tan fielmente continuan sus hermanas, las sisters, las Misioneras de la Caridad.
El Jueves 18 de Marzo teníamos nuestra primera reunión en Córdoba con el director de la pastoral juvenil D. Jesús Daniel y la gente con la que compartiríamos este viaje. Las primeras reuniones no fueron muy alentadoras, apenas asistimos 4 ó 5 personas, y se contaba con algunas más que tenían intención de venir, pero no era seguro. Además, ya en la primera reunión nos pusieron al día de la realidad que íbamos a encontrar allí; pobreza, miseria, enfermedad. Y también nos dijeron lo que teníamos que llevar: Fe, Amor y Caridad. Las imágenes en fotos, las vacunas y demás preparativos, vendrían más adelante.
De ese pequeño grupo que estábamos al principio, hemos pasado a formar otro de 16 personas, 3 sacerdotes y 13 laicos, entre los que podemos encontrar catequistas, profesores, maestros, un médico, un dentista, un fisioterapéuta, un informático, pero sobre todo 16 cristianos decididos a ir y poner en práctica la palabra de Dios con los más pobres entre los pobres, sabiendo que lo que hagamos con ellos, lo estaremos haciendo con nuestro Señor Jesucristo, y dispuestos a vivir una experiencia de Fe dándonos a los demás, conscientes de que lo que vamos a recibir va a ser mucho mayor que lo que vamos a dar.
El grupo se ha ido reuniendo periódicamente y se han creado lazos afectivos entre nosotros importantes, cada vez que nos reunimos recibimos una inyección de energía y de ganas de ir a esta misión y de vivir esta experiencia todos juntos. El retiro espiritual que tuvimos hace unas semanas nos ayudó a concienciarnos aún más de lo que debe de ser nuestra misión alli, llenándonos del amor y la caridad que tanta falta hace y que junto a nuestra Fe van a ser nuestro mejor equipaje.
Algunos de los miembros de este grupo ya han estado en Calcuta en años anteriores. Esto nos ha dado siempre mucha tranquilidad al resto de nosotros, y gracias a ellos hemos conocido detalles de primera mano, nos han aclarado muchas dudas que teníamos, y nos han aconsejado, lo cual, lejos de desalentarnos, nos anima aún más a ir. Magdalena, Luis, Mercedes y D. Fernando repiten experiencia; y Pilar, Inma, Juan, Teresa, Cecilia, Isabel, Don Patricio, D. Jesús Daniel, Inma, Mónica , Rafa y yo nos unimos a ellos para dar lo mejor de nosotros mismos.
Hemos sido enviados por nuestro obispo y nos sentimos ilusionados y afortunados por ello. El pasado día 30 de Julio el grupo de Calcuteños se reunió con D. Demetrio, obispo de la Diócesis de Córdoba para recibir su bendidión, palabras de aliento y envío a nuestra misión en Calcuta. Hemos podido comprobar lo cercano que es el obispo, que pidió fotografiarse con el grupo al empezar la reunión y volver a hacerlo al terminar para que pudiesen salir los miembros del grupo que habían llegado un poco tarde. De todas formas allí no estaba el grupo al completo en cuerpo, pero en alma estábamos todos.
D. Demetrio nos contó que tuvo el honor de conocer en persona a la madre Teresa de Calcuta y de hablar con ella en dos ocasiones. Contó varias anécdotas, con tal naturalidad que quedamos embelesados, dado que hablaba de una mujer santa. Después nos impuso una cruz para que la llevemos en nuestra misión, la bendijo y quedamos todos alegres del mandato que se nos encomendaba.
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