Adoremus en Fuente Palmera

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Amigos:

Permitidme que esta vez sea yo el que da un testimonio personal sobre un acontecimiento que está sucediendo en esta parcela de la Iglesia Universal, en la Colonia de Fuente Palmera.

Cierto día, no hace mucho se me acercó Jesus el “Biter” para que todos me sigáis y me propuso una idea: “¿ Por qué no hacemos con los jóvenes más mayores de los grupos de Confirmación un Adoremus?” A lo que, inmediatamente le dije que sí, sin saber exactamente cómo podía resultar, porque se trata de poner a los muchachos una hora de oración en silencio delante de Jesucristo Vivo expuesto en la Custodia. Y después de decirle que sí la mente de vez en cuando me decía que era algo arriesgado ya que no sabían de qué iba esto y que en cuanto vieran la dinámica no volverían, o se saldrían en mitad de la hora.

Propusimos hacerlo un viernes al mes, porque es el día en que han acabado las clases y no es tan potente la “marcha” como la del sábado, para facilitarles la asistencia. Y a las 10 de la noche, para hacerlo más atractivo para ellos.

El caso es que hace un mes se expuso el Santísimo delante de unos treintaitantos muchachos de entre 15 y 20 años , invitándolos al silencio, a retar al mundo que nos dice que Dios nos ha abandonado a nuestra suerte, a REZAR. Mientras ellos se quedaban cerca del Señor, yo me fuí al confesionario con la firme intención de rezar las Vísperas y el Rosario que me quedaban por hacer. Nada. No pude ni sacar el libro. No me dejaron. ¡Bendita hora! Pero anoche se volvió a repetir, más si cabe, lo del mes anterior; solo que anoche fuí testigo de varios milagros (que me llevaré a la tumba porque fueron en confesión). Anoche no solo estaban los muchachos de la catequesis, sino otros más que ni siquiera conocía, invitados por sus propios amigos a acudir y algunos que no veía desde años ha. “Anoche” será inolvidable para el corazón de este cura.

Para aquellos que no conozcáis de qué va el Adoremus, os lo explico. Es una iniciativa que surge en Córdoba gracias a la Delegación de Juventud, que va cundiéndose por otras ciudades españolas y, ahora, en nuestra Colonia. Consiste en exponer el Santísimo a los jóvenes de una forma más dinámica que lo habitual, para rodear el momento con un ambiente de misterio y de cercanía a la vez. Una vez expuesto el Señor, se imparte una sencilla catequesis y, a continuación, comienza la oración personal de cada uno. Se preparan dos recipientes que se colocan a los pies del altar: uno se podría llamar “Dios te habla” y el otro “yo hablo a Dios”; en el primero se dejan citas de la Biblia que el Señor dijo, las cuales son distintas y están cerradas, para que cada uno coja una de ellas.El otro, está vacío, para que cada uno escriba una petición o una acción de gracias por los dones recibidos.

Los chavales se van levantando cuando lo ven conveniente, bien para recoger su cita o para escribirle algo al Señor. Anoche se levantaron todos casi a la vez para ir a coger el papel que Dios le tenía reservado en aquella cesta. Por algo será. Del mismo modo, en un lugar aparte, se preparan unas lamparillas para que, aquel que lo desee, la tome y se la coloque delante del Señor, como expresión de la oración que acaban de ofrecer. Todo ello, casi en penumbra, acompañados del olor del incienso que solo pertenece a Dios y con canto gregoriano bajito, de fondo(los budistas nos envidiarían si lo vieran. Dejarían el yoga). Únicamente se ilumina intensamente la capilla donde se encuentra el Santísimo. Y, por último, se disponen alfombra y algunos cojines para el que quiera rezar “acurrucado” en la zona más próxima a Cristo.

El milagro no es la ambientación ni la belleza. Es, que Cristo vive en la Eucaristía y atrae como un imán a los que muchas veces hemos considerado incapaces de hacer una oración seria y prolongada: los más jóvenes. Lo cual nos da un lección magistral a los adultos que hemos pensado que el Sagrario es un adorno bonito en las iglesias, porque olvidamos frecuentemente aquellas palabras de Jesucristo que nos decían: “yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. El milagro es que, ya no somos nosotros los que invitamos a los jóvenes a que vengan. Es Él. Son ellos mismos los que animan a sus mejores amigos a que asistan, ¿por qué?.

En la iglesia, tenemos muchas actividades para suscitar la fe en los más pequeños: La catequesis, la animación por parte de los padres, la clase de religión, la celebración de Confirmaciones, excursiones, ágapes…. Y todo ello es imprescindible y bueno. Pero si estoy escribiendo este testimonio personal, es porque anoche descubrí que no hay mejor forma de llegar a los corazones jóvenes y transformarlos, que callándonos nosotros y dejando que sea Dios mismo, desde su escondimiento en la Sagrada Hostia, el que les diga lo que Él quiera decirles.

Hermanos, parroquianos y demás adultos que leáis estas líneas; no subestimemos a los jóvenes. No subestimemos la Eucaristía. Él es el Señor, nosotros los siervos inútiles. Cristo está en el Sagrario. Aprendamos como estos jóvenes a no despreciarlo, a no pasar de largo, a tenerlo presente cuando lleguemos a cada templo donde Él habita. Revitalicemos todos nuestra devoción a la Eucaristía y a perder la noción del tiempo en  el “Cielo en la tierra”: el Sagrario de mi parroquia, de mi aldea, de donde sea.

Quizá dentro de unos meses tengamos que dejar de exponer el Señor para los jóvenes, porque se hagan mayores como nosotros y nos olvidemos de que “Él está ahí”, como decía con las lágrimas a flor de piel, el cura de Ars. Espero que no nos suceda nunca esa desgracia. Rezaré por ello.

Un fuerte abrazo. Patricio.

 

 

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  1. #1 publicado por Evelyn Torres 16/Dic/2012 04:47

    Maravilloso testimonio. Me gusto mucho y quisiera ponerlo en practica.

  2. #2 publicado por José Miguel 16/Dic/2012 11:30

    Felicidades Patricio por tu testimonio. Me alegro que los jóvenes de la Colonia se acerquen al Sagrario y vivan esa experiencia inolvidable. Saludos.

  3. #3 publicado por Rosario Sierra Perez 16/Dic/2012 20:18

    Me ha encantado la experiencia, aunque esté lejos la pondre en práctica. Saludos.

  4. #4 publicado por Jesús María 23/Ene/2013 00:18

    La verdad es que no se como se me ocurrió aquello del Adoremus en Fuente Palmera, pero tras mucho reflexionar creo que debe ser gracias al amor hacia los jóvenes que se me ha inculcado por parte de nuestras queridas Hijas de Maria Auxiliadora, especialmente de nuestra Sor Nati, y al amor hacia la Eucaristía inculcado por nuestro querido cura Patricio. Espero que esta iniciativa que no es mia, sino del Señor, de muchos frutos de santidad entre los jóvenes y no tan jóvenes, y nos fortalezca y nos ayude en nuestro caminar cristiano. Un fuerte abrazo Q.D.O.B.

(No será publicado)