Amemos rezando

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Quiero empezar diciendo que no escribo esto para que nadie se sienta triste después de leerlo, sólo quiero llamar a la reflexión y a la oración a todas las personas que como yo, crean en el poder de ésta, cuando la hacemos en unión y con un mismo fin. Quiero con la reflexión que valoremos y agradezcamos al Señor todo lo que tenemos y nos da cada día, y recordarlo en los momentos de dolor.

¿Por qué escribo esto? pues bien, he estado 13 días en el hospital con mi madre, y he tenido muchos momentos para observar y valorar la enfermedad, el dolor y también la alegría de aquellos que sanan y vuelven a casa, como es el caso de mi madre, gracias a Dios.

Un momento antes de llamar mi madre, para decirme que se encontraba mal, había leido las lecturas del día, y el Evangelio que tocó fue Mateo 11, 28-30, donde dice Jesús: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. No podéis haceros una idea los momentos en que tuve que recurrir a estas palabras para sentir serenidad y confianza en el Señor. Me hubiese gustado transmitir estas palabras a todas las personas que como yo estaban con sus enfermos y por supuesto a los enfermos que se encontraban en ese hospital, pero por cobardía , por orgullo, o falta de amor no lo hice.

¡Ojalá ellos también las hubiesen tenido presentes! Hoy os lo recuerdo a todos los que de algún modo estáis sufriendo, cansados o agobiados.

Escuchadlas y pensad en ellas como si de los mismos labios de Jesús vinieran, ¡suenan tan dulces!, que nos llaman a abandonarnos en los brazos del Señor y a sentir cómo nos arropa en su regazo.

Escribo esto con el fin de que recordemos en estos días a los enfermos que están hospitalizados o en sus casas y no pasarán una Navidad en familia y feliz.

Esto lo escribo después de llegar de los ensayos en la parroquia para los cantos de Navidad. A medida que hemos ido cantando los villancicos tan alegres, he ido acumulando una angustia muy grande, que al llegar a mi casa ha estallado, seguramente porque mi sensibilidad está a flor de piel, después de todos estos días en los que he convivido con el dolor, y sobre todo he conocido el dolor de los niños hospitalizados y el de sus familias que seguramente pasarán estas Navidades allí.

Al cantar parte de un villancico que dice: “duerme, niño duerme, duerme sin temor…” no he podido evitar pensar en estos niños y me he hecho fuerte para no llorar…

En esos momentos he pensado: ¿cuántos niños, a los que la Navidad tan felices hace, pasarán ésta deseando que alguien les diga como a Jesús: “duerme, niño duerme sin temor…”?, porque aún en su inocencia son conscientes, y sienten miedo al dolor, a lo desconocido… Todos sabemos que para muchas personas la Navidad es tiempo de añoranzas, de recuerdos, de ausencias aún más presentes en estos días, porque es tiempo de reencuentro, de reconciliación y se hace más presente al que no está.

Para los niños con su sencillez todo en la Navidad es ilusión y alegría.

Éste es el punto al que quería llegar, pues ya que la Navidad es especialmente para los niños tiempo de felicidad y ésta recuerda el Nacimiento de Dios hecho niño, no nos olvidemos de éstos, que además son los preferidos del Señor.

Todo lo que viene de Dios es para bien del hombre, sólo necesitamos de la humildad y de la oración para entenderlo, aún costándonos mucho cuando se trata de los niños.

Pues bien, ya que la Navidad es un tiempo propicio para amar: “AMEMOS REZANDO”.

Por todos los que en estos días sufren algún tipo de sufrimiento, por los enfermos mayores y niños, por los que a causa de su dolor pierden la Esperanza e incluso la Fe, para que Dios les conceda la Fe, la Paz, la Esperanza, la Alegría… y ¿por qué no? Dios que todo lo puede, sanará a muchos de estos enfermos (si se lo pedimos con Fe) y quizá la Navidad tenga para ellos un sentido más: “el milagro de la curación”.

Todos rezando juntos lo podemos conseguir, pongámonos a rezar, que es uno de los lenguajes que los cristianos tenemos para amar.

También recemos para dar gracias a Dios, cuando en estos días de Navidad miremos a nuestro alrededor y veamos a todos los que queremos junto a nosotros.

He podido comprobar que nuestra familia, amigos y hermanos en la Fe es el mayor tesoro que Dios nos ha dado.

Aprovecho para daros las gracias a todos por vuestro apoyo y oración, de verdad ¡GRACIAS!

FELIZ NAVIDAD

Un abrazo.

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  1. #1 publicado por Pilar Inma 22/dic/2009 22:06

    Juani, comienzas tu testimonio diciendo que no quieres que nadie se ponga triste al leerlo, yo no me he entristecido pero no he podido evitar emicionarme. Al igual que tú, mi marido y yo hemos pasado unos días bastantes angustiosos en el hospital, como bien sabes, pero estoy segura que gracias a la oración de tantas y tantas personas como nos han llamado y a las que les he pedido que rezaran por nosotros, a mi propia oración personal y a la de mi marido, he experimentado durante todos estos días una gran paz y una confianza extrema en que todo iba a salir bien.
    Desde aqui quiero pedir tambien a todos los que formamos esta Parroquia tan viva que recen también no sólo por los niños enfermos, sino por todos aquellos que por muchas causas no van a poder celebrar la Navidad, y muy en especial por los que se encuentran en los horfanatos y no tienen una familia que en estos días les puedan hablar de que el mismo Dios se hizo un niño como uno de ellos. Gracias a todos por vuestra oración.

(No será publicado)