Diario de una vocacion

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Subió a un monte, y llamando a los que quiso, vinieron a El, y designó a doce para que le acompañaran y para enviarlos a predicar. Podemos decir que mi etapa de discernimiento comenzó con la lectura de este fragmento del Evangelio de San Marcos, pero todo empezó mucho antes.

La idea de ser cura es algo que siempre te va rondando por la cabeza, sobre todo cuando tienes un trato más o menos abierto con la parroquia; que si las catequesis de postcomunión y más tarde la de postconfirmación, que si mi hermandad, mi trato con D. Patricio, etc. Pero es una idea que va y viene con mucha facilidad, nada serio.
Llega octubre del pasado año, y tras varios intentos por parte de D. Patricio para que asistiera a Cursillos de Cristiandad, me decidí a ir. La verdad que fue una experiencia inolvidable, donde conoces gente maravillosa, pero sobre todo acabas conociendo al Señor. Tras esta gran experiencia junto a Dios fui adquiriendo un mayor compromiso con mi parroquia y conjuntamente con Cristo, a través de la oración y de la Eucaristía. Y poco a poco la idea del sacerdocio se iba haciendo cada vez mas presente en mi vida.

Recuerdo que el solo hecho de pensar en ello me daba muchísimo miedo, y no fue poco el tiempo en el que, al igual que Cristo en el Monte de los Olivos, pedía al Señor que apartara de mí este cáliz, pero que no se hiciera mi voluntad sino la suya.

Así estuve hasta que llego el retiro de jóvenes que solemos hacer por Navidad. Un retiro en el que cabe destacar la realización de mi proyecto de vida. Fue idea de Sor Nati y ello consistía en contestar a unas preguntas sobre como vivías, en diversos ámbitos; desde tu casa, hasta en tus estudios o en tu trabajo, tu vida cristiana. Y recuerdo que había una pregunta que decía: ¿Me siento lo suficientemente centrado e ilusionado como para preguntarle al Señor: ¿Que quieres que haga? y ¿para escucharle? Y recuerdo exactamente cual fue mi respuesta; Se lo he preguntado varias veces pero o no se escucharle, o no quiero escucharle (ya que sabía lo que me pedía).
Poco a poco fueron pasando los días de Navidad, y recuerdo que D. Patricio insistía muchísimo en sus homilías; que si el Señor habla por medio de los Sacramentos, que si el Señor habla por medio de la Eucaristía, que si el Señor habla por medio de la oración, por medio de los amigos, etc. Y sin embargo yo allí seguía, esperando a que el Señor me respondiera aquella gran duda; ¿Qué quieres que haga por ti?

Pues bien, un viernes noche, creo recordar el día 23 de enero, tras finalizar el grupo de jóvenes, me dirigía hasta mi casa, cuando de repente me vino fuertemente la idea de la vocación, con la que estuve bastante rato dándole vueltas. Una vez que estaba metido en la cama, vi encima de la mesita de noche el Evangelio 2009 y tras varios intentos por no leerlo (ya que era muy tarde y no me iba a enterar de nada lo que decía), me decidí a echarle una ojeada a ver lo que el Señor me tenía preparado para aquel día. Mi sorpresa fue mayor al leer lo siguiente; Marcos 3:13-19 y dice así:

Subió a un monte, y llamando a los que quiso, vinieron a El, y designó a doce para que le acompañaran y para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Designó pues, a los doce: a Simon, a quien puso por nombre Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, hermano de Santiago, a quien dio el nombre de Boanerges, esto es, hijos del trueno; a Andrés y Felipe, a Bartolomé y Mateo, a Tomás y Santiago el de Alfeo, a Tadeo y Simón el Celador, y a Judas Iscariote, el que lo entregó.

La verdad es que no sé como pude dormir aquella noche. Sentía una sensación bastante rara, una mezcla entre alegría y miedo.
Lo primero que hice fue comunicárselo a D. Patricio, el cual me recomendó hablar con los formadores del Seminario. Y así fue, termine los exámenes de febrero y nos dirigimos a hablar con D. Antonio Prieto (rector del Seminario) y D. Gaspar Bustos (director espiritual del Seminario). La verdad es que aquel encuentro fue bastante bien. Además decidí de asistir a unos retiros que prepara el Seminario especialmente dirigidos a aquellos jóvenes que se están planteando su vocación.

La verdad es que el primer retiro no me fue muy bien, ya que estuve sufriendo muchísimas tentaciones y es que como dice D. Gaspar, el demonio no puede permitir que un joven entre al seminario. Pero el segundo retiro lo disfruté al máximo. Y ya en el tercer retiro les comenté a los formadores la decisión que tanto miedo me daba al principio, pero que poco a poco, y con la ayuda del Señor, tanta ilusión me hacía; entrar al Seminario.

Y este ha sido el paso del Señor por mi vida durante este último año. Espero que siga bendiciendo a esta parroquia con múltiples y santas vocaciones, y recordad; “Rogad al Señor de la mies, que mande operarios a su mies”

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  1. #1 publicado por Fernando 16/Ago/2009 20:41

    Aunque ya te he felicitado personalmente, no quiero dejar de pasar por aquí para desearte lo mejor en tu nueva vida que ahora comienzas. Es un orgullo para toda la parroquia que haya jóvenes que no tengan miedo de decir Sí al Señor como tú. Cuenta con mis oraciones.

  2. #2 publicado por PEDRO 3/Sep/2009 08:54

    No te puedes ni imaginar la alegría que me has dado (si es que tenías y tienes madera)
    Un abrazo.Pedro Centella

(No será publicado)