Son palabras dichas por Don Bosco, cuando después de que sus pobres muchachos del Turín de la revolución industrial, le arrancaron al cielo la salud a Don Bosco, con sus ofrendas y oraciones. D. Bosco conmovido, fue cuando pronunció estas palabras, su vida seria exclusiva para sus muchachos…,
…y también esas fueron mis palabras el 5 de agosto de 1996, en el caluroso agosto de Sevilla. Hacia mi profesión perpetua y miraba al coro y veía a mis jóvenes de Fuente Palmera, muchos os reconocéis en esta frase ¿verdad?; Raúl, Javi (carrolillo), Fran, Laura, Estrella, Mª José, Fernando, Isa…, también le decía al Señor; “Hasta mi último aliento por ellos Señor”, y me parecía que no podría vivir en Roma sin ellos…, y viví.
Aparecí por Fuente Palmera, recién salida del noviciado, ingenua, pero con el corazón apasionado por los jóvenes y por Jesucristo. La plaza es testigo de mis largas tardes del sábado, donde inventaba mil maneras de atraer a la Iglesia, a adolescentes y jóvenes. Y fuisteis llegando, y poco a poco, y después del grupo, o antes de la misa, taller de guitarra (como se diría hoy) y coro.
Han pasado los años, casi 14, y siento un inmenso gozo cuando los veo comprometidos en la Iglesia, felizmente casados. Algunos ya padres y madres, y me digo, aquellas tardes merecieron la pena. Cuánta razón tiene Jesús en su evangelio; sembrar, sembrar con paciencia que la semilla que cae en buena tierra crece y da frutos. Y es que tenéis muy buena tierra, la tierra de vuestros Padres, de vuestra familia, de sacerdotes entregados que han dado y dan la vida en la Colonia.
Hoy disfruto experimentando una Parroquia Viva, formada por gente estupenda y generosa que se han comprometido con Jesucristo y su Evangelio.
Y doy gracias a Dios por el Don que me ha hecho con mi vocación. Después de tantos años mi entrega es más consciente y más gratuita. La vida y sus circunstancias nos hacen madurar y a pesar de que no soy digna, me siento profundamente feliz de ser Hija de María Auxiliadora, y de que el Señor ponga en mi corazón el deseo de seguir queriendo entregar mi vida hasta el último aliento por los jóvenes.
Todos vosotros habéis contribuido a que hoy sea Salesiana, y tenemos que seguir cuidando las vocaciones, tanto religiosas como sacerdotales.
Y termino con otra frase de Don Bosco; “con vosotros me encuentro bien aquí”.
Sor Mª Auxiliadora Gómez. Fma. (Uchi para los amigos).
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#1 publicado por Patricio 10/nov/2009 13:56
Uchi, entre las cualidades que voy conociendo de ti, una de ellas es la de saber transmitir a los jóvenes ( como buena salesiana) porque yo también soy joven y me ha llegado tu testimonio. Tarea ingente la que nos queda por hacer, como un equipo de consagrados, de matrimonios, de jóvenes, de niños, enfermos…,pero,con la ayuda del Señor, de la Vírgen, de S. Juan Bosco, algún día veremos frutos como los estás viendo tú ahora. Bienvenida de nuevo. Un abrazo
#2 publicado por José Carlos 10/nov/2009 15:18
Si Señor, merece la pena gastarse y desgastarse por Cristo, ser como el grano de trigo que muere para dar fruto, pero, cosa curiosa (las cosas del Señor…), cuanto uno más da, más recibe, y esta experiencia colma una y mil veces el corazón, llenando el alma de alegría.
“Si doy mi vida, la ganaré”, cantábamos no hace mucho en la boda de Fernando y Virginia, y ésta ha sido la forma de vida de muchos que se han entregado al Señor en el servicio a sus hermanos en las últimas décadas en nuestra Colonia, y hoy vemos algunos frutos, no todos.
“Vosotros sois testigos de esto” narra la Escritura, y es verdad, somos testigos de la obra de Dios en tantas personas de la Parroquia, somos testigos de la obra de Dios en nosotros mismos: SOMOS TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.
Un abrazo, Uchi.