Juan Pablo II, te quiere todo el mundo

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Ha sido un fin de semana increíble,hemos vivido momentos difíciles de olvidar, la Vigilia del sábado en el Circo Máximo fue preciosa,me emocioné mucho y me encantó, ahí vimos una muestra de lo que ocurriría al día siguiente, y esa misma noche, cuando mas de un millón de personas ocupábamos las calles anexas a la Plaza San Pedro, equipados con sacos de dormir, sillas, etc. para dormir esa noche a la intemperie y al día siguiente conseguir un buen sitio para la Beatificación.

Fue una noche muy larga pero mereció la pena, sobre todo porque estaba con mi marido, de otra manera no me hubiese atrevido, porque hubo momentos en que pasamos miedo, la marea humana intentando avanzar como podían y pasando por donde fuese posible o no, era algo que nunca habíamos visto antes y que preferiríamos no volver a ver. A nosotros nos tocó acampar en el Puente San Ángelo, mas adelante era imposible, el suelo estaba completamente tapizado de gente en sacos de dormir y esterillas, algunos fueron más precavidos y llevaron su colchón inflable.

No era fácil coger el sueño, y cuando lo cogías abrían un tramo nuevo del recorrido y la gente corría a adelantar posiciones. Nuestro segundo asentamiento fue ya en la Vía de la Conziliazione, a la mitad mas o menos, delante de la segunda pantalla gigante, pensando que no podríamos avanzar más y que la plaza estaba llena. Cual fue nuestra sorpresa cuando a las 4 de la mañana, cuando me levanté para ir al servicio, vi como avanzaba de nuevo la marea humana y escuché que acababan de abrir la plaza. Rafa dormía y yo estaba inmóvil viendo semejante panorama, y la sola idea de meterme dentro de esa avalancha me pareció aterrador, con lo que me volví a tumbar y a intentar quedarme dormida de nuevo. Ya sobre las 5 amanecía y despertamos los dos, nos pensamos bastante si movernos de allí, pero los voluntarios gritaban que la plaza “is not full” no estaba llena, y decidimos recoger corriendo y ir para adelante, y así fue, la gente empezó a avanzar y conseguimos entrar a San Pedro, eso ya era otra cosa, estábamos dentro!!.

El aplauso de ovación cuando fue proclamado Beato fue muy emotivo, y también el hecho de ver al papa por primera vez en nuestra vida, no estábamos muy cerca, pero estábamos dentro de San Pedro que era lo que queríamos y por lo que habíamos pasado la noche en la calle, y lo habíamos conseguimos.

No nos han quedado ganas de repetir por el momento la verdad, esperaremos a la Canonización de Madre Teresa y de Juan Pablo II, que si fuesen juntas, eso si volvería a ser algo grandioso.

Que Dios y el Beato Juan Pablo II os Bendigan.

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