Te recibo y me entrego

por

Decir agradecimiento para expresar todo el sentimiento que he vivido durante el momento de mi boda, es describir una ínfima parte de la realidad. Pero ciertamente estoy muy agradecido por todo lo inmerecidamente recibido de tantas formas, desde tantas personas, y en todo momento.

Como no tengo idea de cómo empezar a redactar esto, lo voy a hacer cronológicamente y escueto, aun a riesgo de que parezca una anécdota para algunos que lo lean.

Veinte y cuatro horas antes del Domingo 30 de Mayo de 2010, ya estaba algo más nervioso e intranquilo de lo que es en mí habitual, debido a todos los flecos de última hora del banquete, y algunos detalles de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de Fuente Carreteros. Bien aprendida tenía ya, toda la formula del consentimiento del rito matrimonial mozárabe, pero qué poca tranquilidad me inspiraba lo memorizado, cuando para colmo, justo cuando iba a entrar en el templo, me dice D. Patricio que había cambios de última hora.

Ya estaba yo en mi sitio esperando a mi Lola; había tenido que entrar casi sin mirar a nadie, pero os vi a todos. Tanta gente allí, familia de Lola y mía, amigos de todos sitios –los más alejados de Dublín y de China-, muchos hermanos de mi Parroquia… todos compartiendo y siendo testigos de nuestra alegría, es muy bonito.

Estando yo ya un poco más tranquilo, mirando y pidiéndole a San José que me mandase un poco de calma y entereza, de repente me llega mi abuela Ana que me da dos besos y un abrazo que casi me desmorona. Estaba tan ilusionada como yo.

La novia se retrasa, típico en las novias, y más en ésta. Qué poco piensan en los pobres novios impacientes, tan solos ante el altar. Ya no veía a nadie, ella estaba entrando por la puerta mientras el coro la recibía cantando que “Dios está aquí”; Dios volvía a descender para nosotros que nos estábamos elevando hacia Él. Menudo pedazo de iglesia pensé cuando miré atrás, todos la miraban, todos se sorprendían. ¡Qué guapa estaba, pero no por vestido, ni por peinado, ni por zapatos –que no se le veían-! Su rostro era distinto al de el resto de días, su gesto ya la engalanaba a toda ella.

Ya tenía compañía, y como parecía estar tan nerviosa como yo, me tranquilicé, todo parecía dentro de la normalidad, no sólo era yo. Pero he aquí la sorpresa que, una vez juntos, mi Lola no me miraba. O bien estaba evitándolo para no avivar más su emoción, o bien estaba un poco abstraída de la situación y del momento, y distraída por todo el mundo. ¡Qué desconcertante! Más adelante saldría de la duda.

El sacerdote comienza la celebración, y mi madre lee la monición de entrada, invitando a todos a participar de la alegría de la entrega de Dios por todos, del día de la Santísima Trinidad, y de la alegría del sacramento del Matrimonio que su hijo estaba a punto de contraer. Mi madre biológica y mi madre en la fe, empieza a hablar de que vamos a formar una familia cristiana nueva, una iglesia doméstica, y que el amor que nos unirá ha de ser el mismo que el que une a las tres personas de nuestro Dios, porque vamos a participar de él. ¡Ufffff, madre mía, y nunca mejor dicho! Poco tengo con qué pueda yo agradecer a Dios por mi madre y por su ejemplo, y ni mucho menos tampoco a ella misma, pues seguro que tendré que seguir dándole gracias mucho tiempo más. Y si de algo le puede servir a alguien mi testimonio, este o cualquier otro, o mi fe para con el Señor, que le dé las gracias antes a Ana Dugo.

Ahora nuestra madrina de Confirmación, de Lola y mía, nuestra amiga Trini, va a leer la primera lectura. Junto con el resto de nuestro grupo parroquial de matrimonios, es la que nos ha aconsejado, con la que tantas veces hemos hablado del casamiento y de la vida de los esposos; ellos nos impartieron con sus propias experiencias el cursillo prematrimonial, ellos nos han acompañado en este recorrido y en el de la Confirmación junto con toda la Parroquia; y ellos son los que tanto me habían insistido muy insistentemente (esta redundancia no es nada en comparación con lo que tuve que escuchar de Paco, Alfonso, José Carlos y Patricio) para que nos casásemos ya de una vez. Estaba allí plantado por Dios, por mi Lola y por mí, pero todos éstos tienen gran parte de culpa.

La lectura es del libro de Tobit, uno de los libros del Antiguo Testamento que, por recomendación de D. José Carlos en una de las reuniones de catequistas, leí para descubrir la belleza de su mensaje y la tarea del Arcángel Rafael, así como la necesidad de la oración en el matrimonio. Al escuchar a Trini, era imposible no sentir que era ella misma, junto con todo el grupo, la que una vez más nos estaba animando a empezar el resto de nuestra vida.

Ahora mi hermanita canta el salmo, arropada por el coro. El Señor es mi pastor, nada me falta, la canción que suena cada día a las 11:55 en mi móvil para recordarme el Angelus. Intento cantar que para eso me la sé, pero la voz era una facultad que me fallaba en ese momento. Casi lo único que podía hacer era escucharla e interiorizarla una vez más, y de paso, ya que yo no podía, intentar que la cantara mi novia, que también le gusta mucho, y ver así si ya podía mirarme o no. Todavía no había llegado el momento.

En la homilía, D. Patricio hace uso de su poca consideración por los amigos, poniéndonos a ambos bajo la responsabilidad de ser ejemplo de cristianos y de parroquianos, por el servicio que prestamos con gusto. Como dijo nuestro Señor, poco mérito tiene el que sólo ama a los que lo aman, aunque bien le agradezco muchas otras cosas en la fe.

Ya era el momento, seguía muy nervioso, pues como se había escuchado en la homilía hacía bien poco, era muy consciente de dónde estaba, de porqué estaba y de lo que iba a decir. Aunque sean tres líneas las que parecen recitarse, prometer fidelidad y entrega para toda la vida, como Jesucristo a su Iglesia, no es algo que se pueda decir fácilmente. Y efectivamente necesitaba oxígeno, no ánimo, como me gritó mi tía Tere desde unos bancos más atrás. En esa pausa, mi Lola se me adelantó. Ya terminó de dejarme frío. Me miró por fin, y con una apariencia tranquila me recibió como esposo y se me entregó para toda su vida. Esa seguridad en ella misma y en su consentimiento me hizo sentir ridículo a mí. Y fue entonces cuando yo la miré y me entregué a ella para toda mi vida, intentando hablar con claridad, ante Dios y todos los presentes, cuando por sus mejillas comenzaron a deslizarse unas lágrimas muy dulces, poco saladas. Lágrimas gemelas de las mías. Definitivamente me había evitado la mirada, no por abstracción, sino por todo lo contrario.

Siendo ya esposos, sí que me miró y permaneció mirándome. Y una paz muy grande nos inundó a los dos, siendo los dos ahora uno. Sólo puede ser obra del Espíritu y de su Amor que nos conmovió y vela por nosotros. Ahora sí que no había nadie en toda la iglesia, nuestro recogimiento era tal que sólo estábamos ella, yo y el Amor: tres que suman uno en el día de la Santísima Trinidad.

En la Comunión comimos y bebimos del Cuerpo y la Sangre de Cristo, dándole gracias al Señor por todo lo que habíamos recibido, y todo lo que nos sigue ofreciendo y nos ofrecerá en todas las familias de las que formamos parte, y en la nuestra propia que acabábamos de inaugurar.

El coro sigue solemnizando la celebración. Siento que todavía estoy allí presente escuchándolo. En aquel ambiente de calma y de silencio, de acción de gracias. Me animo a unirme al segundo canto que había preparado en el libreto: Anima Christi. La guitarra del que luego llamaron cura rockero, y la de Sor Uchi, comienzan con unos acordes lentos, espaciados y casi diría también cautelosos, por la sorpresa que estaban también a punto de darnos. No era Anima Christi. Santa Teresa de Jesús, la mística abulense, también se hizo presente allí con sus palabras, a través de aquel canto del Coro de la Parroquia Purísima Concepción de Fuente Palmera. Hacía tiempo y en repetidas ocasiones, había “retado” en plan de broma a D. José Carlos a que cantaran el Nada te turbe, a pesar de saber que es una canción difícil, a tres voces distintas que cantaron perfectamente coordinadas. Mi esposa, tan sorprendida como yo, me miró con alegría. Estábamos escuchando el canto que tanto nos gustó desde nuestro viaje a Ávila, y nos embriagó el amor de nuestros hermanos en la fe, los de nuestra secta, con el regalo que nos habían hecho. La letra de la canción es un bálsamo de consuelo para el resto de nuestra vida, y escucharlo de boca de quienes conocemos el día de nuestra boda lo hace muy especial.

Nada te turbe, nada te espante

Quien a Dios tiene nada le falta

Nada te turbe, nada te espante

Sólo Dios basta

Todo se pasa, Dios no se muda

La paciencia todo lo alcanza

En Cristo mi confianza

y de Él solo mi asimiento

en sus cansancios mi aliento,

y en su imitación mi holganza.

Aquí estriba mi firmeza

aquí mi seguridad.

La prueba de mi verdad,

la muestra de mi firmeza.

No tuvimos alternativa. Más lágrimas dulces, que todavía me nublan la vista al ver el vídeo.

Gracias a toda mi familia, a toda la familia de Lola que me adoptó como hijo, el que nos hayáis ayudado y os hayáis contagiado de nuestra alegría de ese día. Tengo que agradecer también a Rosario -también catequista y parroquiana de nuestra secta- la inmortalización de todos los momentos importantes en sus fotografías. Como no, también a S.S el Papa Benedicto XVI por su bendición apostólica, y a toda la Iglesia -una, santa, católica y apostólica-, representada en la Parroquia de mi pueblo, por su incondicional caridad maternal.

Dios se ha empeñado en mandarme AMOR, PERDÓN, COMPRENSIÓN, CONSEJO y ALEGRÍA, de manera desmedida y por cauces insospechados hace unos años. Lo menos que puedo hacer es intentar corresponderle, pero –y e ahí el inmerecimiento- qué puede tener un hombre que no tenga Dios. Lo único que puedo hacer es, aprovechar la oportunidad en esta vida, de seguir glorificándolo e intentar ser instrumento suyo intentando que otros tengan lo que hasta ahora he recibido.

, , , , , , , ,

  1. #1 publicado por Isa 5/jun/2010 19:13

    Rafa, yo no estaba en la boda, pero leyendo tu testimonio es como si hubiera estado allí, me has emocionado. Te felicito, os felicito a los dos de todo corazón por lo que habéis recibido y lo que estáis viviendo, y por la manera de compartirlo.
    ¡¡Enhorabuena!!

  2. #2 publicado por Paco López 6/jun/2010 23:13

    Enhorabuena, Rafa y Loli, y a vuestras familias y la comunidad en la que veo que sois enidos por un magnifico regalo.
    Nos veremos.

  3. #3 publicado por gloria 7/jun/2010 12:33

    felicidades por tu testimonio Rafa es la primera vez que escribo un correo no se como voy hacerlo pero eso si desde el corazon
    quiero decirte que es de agradecer tu testimonio ya que yo no pude asistir a unque miguel estuvo y me lo detallo y me emciono pero ahora con el tuyo es como si fuese estado con vosotros siempre fuisteis una pareja que me gustabais mucho . os deseo toda la felicidad y y que dios os bendiga

  4. #4 publicado por Uchi 7/jun/2010 19:00

    Mi enhorabuena Rafa y Lola. Que nada ni nadie os separen jamás del Amor de Dios manifestado en Jesucristo, en el cual, y por el cual os habéis entregado el uno al otro para toda la vida.
    Sois un gran testimonio para mi.

  5. #5 publicado por Enrique 8/jun/2010 16:47

    Me uno a esta enhorabuena a Rafa y Lola. Que envidia sentí el dia de vuestra boda, como me hubiera gustado que esta “familia” que tengo ahora, y que os acompañó a vosotros, (y que doy fe de que disfrutó como no os podéis hacer una idea) de haberla tenido cuando yo me casé.
    Cada dia doy gracias a Dios por haberme elegido para formar parte de esa “familia” que esta llena de gente extraordinaria; nuestros sacerdotes y nuestras monjas que como cabezas visibles, son un ejemplo de entrega, y vosotros mismos, que sois de los últimos “adoptados”, y que ya sois ejemplo para muchos de nosotros, no cambiéis nunca.
    Enhorabuena a los dos por el testimonio, empecé por el de Lola que me dejo tambaleando y seguí con el de Rafa que me acabó de tumbar (seguro que el orden no hubiera cambiado el resultado).
    Que Dios os bendiga y os colme de bienes.

  6. #6 publicado por José Carlos 9/jun/2010 12:01

    ¡¡Ay, mi Rafa!!
    Aunque ya lo he hecho en privado, os reitero públicamente desde aquí mi más profunda alegría, dándoos la enhorabuena por lo que hemos vivido juntos.
    Gracias, Rafa, por tu testimonio, y, como bien dices, sobre todo gracias a Dios por lo que Él ha hecho en vuestras vidas, ya que es el “último responsable” de todo lo que ha supuesto vuestra boda.
    Que lo que vivisteis ese día, apoyados en la gracia de Dios, se acreciente, para que seáis reflejo del amor de Dios a todos los hombres.
    Un abrazo.

  7. #7 publicado por Patricio 9/jun/2010 17:52

    Con todo lujo de detalles. Así me gustan a mí los testimonios del Señor. Te has sincerado como un tío, ¿eh?. Has escrito un testimonio tremendo, porque has mostrado lo de dentro con toda naturalidad fuera y esos llegan. Choca, para quien no te conozca mucho, verte en la boda tan tremendamente emocionado y en este testimonio tan cercano y espontáneo. Porque es así como eres, así te hemos conocido tantos, en estos 2 últimos años y así queremos seguirte conociendo. Estamos impacientes porque pongáis en la página las fotos de la boda, pa inmortalizar esas caras de felicidad plena, de un día que no olvidaremos ninguno de los que tuvimos la suerte de ser testigos. Un fuerte abrazo, amigo

  8. #8 publicado por Fernando 12/jun/2010 00:31

    Muchas felicidades Rafa y Lola!

    Yo, como dice mi hermana, aunque no estuve allí, entre tu testimonio y comentarios oidos de personas que sí estuvieron, parece que de alguna manera también hemos compartido vuestra alegría. Seguid siendo ejemplo en la fe para muchos en nuestra Colonia y felicidades por tener el valor para compartirla y contar vuestra experiencia de una forma tan sincera. ¡Felicidades!

    ¡Ah!, que os vaya bien en Calcuta y cuidad de mi hermanita.

  9. #9 publicado por inma 12/jun/2010 23:09

    Querido Falin no sabes la felicidad que sentimos toda la familia(no porque te casaras ya)sino por ver que en tu matrimonio a estado desde el principio el señor, asi nunca fracasara,tenedlo seguro.Solo te visto dos veces emocionarte en tu testimonio en curcillos y el dia de tu boda y las dos por la misma razon :la alegria del encuentro con el señor.FELICIDADES

  10. #10 publicado por Marina 16/jun/2010 18:26

    Mi enhorabuena a los dos!!!! Gracias por vuestro testimonio, estas manifestaciones nos son de gran ayuda a todos los que, como vosotros, intentamos de alguna forma llevar nuestra vida y nuestro matrimonio desde la Fe.
    Es reconfortante el saber que no estamos solos y que hay matrimonios jóvenes que quieren seguir a Cristo, con todo lo que esto conlleva. Mucho ánimo, estáis en buenas manos.
    Un abrazo.

  11. #11 publicado por Rafa 16/jun/2010 20:17

    Me alegra mucho que nuestra alegría sea compartida y participada por todos vosotros, pues una felicidad secreta no es felicidad.
    Y también me alegra la envidia que nos tiene Enrique, porque nos hace valorar más nuestra Joya, que he querido describir en este testimonio.
    Verdaderamente es muy reconfortante, como dice Marina, el saber que no estamos solos, que no estamos locos y que el motivo de nuestra alegría es universal, aunque parezca contradictoria con las modas actuales.
    Recién llegado del viaje de novios, ya puedo decir que he echado de menos mi Parroquia, esa que cuidan y guían nuestros hombres de negro, y a la durante tanto tiempo todos habéis dado y mantenido en vida.

(No será publicado)