Me llamo Vicenta Morales y voy a contar con pocas palabras lo que significó para mí la noche de Montilla del día 19 y 20 de Junio.
Aunque me cuesta trabajo expresarme, diré que fueron horas de gran emoción, lo que mi ser sentía junto a Dios, viendo tantos corazones, de tantos pueblos de Cordoba, que, hora tras hora, rezábamos y adorábamos al Señor. Fue una noche inolvidable en mi vida y la recordaré y llevaré en mi ser como una bandera, símbolo de adoración y amor, igual que aquellas otras banderas que cada grupo de la Adoración Nocturna, llevaban con tanto respeto y veneración.
Yo pensaba:” Señor, pronto nuestro pueblo te laureará con una igual”. Cuando oraba y rezaba nuestro Padre Nuestro y Ave María, lo hacía por todos los que estábamos allí, pero también por todas las familias, mi familia y mis seres queridos que ya no están con nosotros.
Con alegría, Señor, ya de día, me despedía de Ti, pero sólo por unas horas.
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