Testimonio de Miguel Hidalgo
Tengo 52 años. Estoy, creo, bien casado. Tengo una mujer maravillosa y tres hijos fenomenales. Recuerdo de mi infancia que era de misa y comunión diaria. No en vano pasé cuatro años, de mis cortos estudios, en el seminario.
Poco a poco me fui alejando de Dios, aunque nunca dejé de creer en Él y quererlo. Ya me limitaba sólo a pasear por la puerta de la iglesia o a ir a misa muy de tarde en tarde.
Un día no muy lejano me puse a pensar: “¿qué sería de mí y de mi mujer si mis hijos dejaran de ir a casa a vernos y charlar un rato?” No seríamos una familia plenamente feliz, aunque por la calle dijeran que querían mucho a sus padres. Lo mismo pensé yo, que Dios no estaría muy contento con mi forma de actuar.
Entonces una luz me iluminó y me dije “debo arreglar esto”. Sin más demora, fui a la iglesia, a mi Casa, la Casa de Todos, y hablé con Dios. Le conté todo, él me escuchó, y entre los dos mis dudas quedaron resueltas.
Desde entonces soy una persona totalmente nueva. Cada día que puedo acudo a la iglesia a verlo, a contarle todo. También voy a pedirle por mí y por personas que lo necesitan. Reconozco que puedo ser un poco egoísta, pues le pido para que me dé fuerzas y no cambie, para seguir igual y si cabe mejor, pero también para seguir pidiendo por todos los demás.
Ahora Jesús vive siempre conmigo y no pieso abandonarlo. Mi vida ha dado un giro de 180 grados y me encuentro mucho más feliz. Soy otra persona y mi alegría es doble porque el día que decidí recibir al Señor después de tantos años, fue una fiesta muy celebrada por todos los cristianos, 8 de diciembre, Solemnidad de la Purísima Concepción, titular de nuestra Parroquia, y patrona de nuestro querido pueblo.
También gracias a ella soy una nueva persona. A ella me encomiendo para que interceda por mí ante Dios y me escuche.
Por todo ello, pido a aquellos que no han querido o no han podido conocer su Palabra, que abran su corazón e intenten acercarse a Él. Les aseguro que merece la pena.
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#1 publicado por José Carlos 24/dic/2009 10:52
¡Bravo, Miguel!Gracias por tu testimonio y por tu alegría, que es alegría para toda la parroquia, para todos los que te rodean, y también para mí.
Felicidades por tu valentía para contarlo, aunque creo que no te ha costado demasiado (“…de lo que está lleno el corazón, rebosa la lengua…”). Espero y rezo para que esto mismo que has vivido, Aquél con quien te has reencontrado, toque los corazones de otras muchas más personas que viven alejados, para que disfruten de verdad de SU CASA, se abracen a SU PADRE, y tengan la verdadera ALEGRÏA.
Que tu testimonio y el de toda la parroquia sirva para el bien de nuestro pueblo.
GRACIAS de nuevo, Miguel.
Paz y Bien, José Carlos.
#2 publicado por Rafa 27/dic/2009 15:56
Gran reflexión iluminadora la tuya, D.Miguel, y mayor felicitación por el regreso, gracias al Espíritu de Dios y a la Virgen.
Además, que Novena más intensa has debido vivir y sentir, preparándote de nuevo para recibir al Señor, allí en la Casa, sentado el último y con el corazón del primero. ¡Qué bonito!
#3 publicado por Mari Trini 28/dic/2009 11:37
Gracias Miguel por tu testimonio, yo también creo que tienes una familia estupenda. Has sido muy valiente al hacer caso a la voz del Señor llamándote de nuevo a Casa. No te sientas egoista por pedir al Padre que te dé fuerzas, eso al algo que también hago, yo no podría vivir mi fé sin esa fuerza salvadora que viene de Dios. ¡Ánimo en tu nuevo caminar!.
#4 publicado por Juani Reyes 28/dic/2009 14:16
¡Muy bien, Miguel! Me parece que es muy generoso por tu parte compartir una experiencia que marca tanto, como es la de la fe. Hay que ser humilde para reconocer que uno ha andado equivocado y por fín ha encontrado el camino. Andamos a veces muy perdidos, sin enterarnos y ver que Jesús es realmente el Camino, la Verdad y la Vida, lo que realmente puede llenar de sentido todo lo que tenemos y no valoramos.
Miguel, la conversión se puede dar en cualquier momento de nuestra vida, y por cualquier circunstancia, a veces el propio dolor puede llevarnos a ella, Dios casi siempre actúa por medio de los demás, y no sé si me equivocaré, pero el testimonio de fe que nos ha dado a todos tu hermano Jesús, tu cuñada Ana, tu hermana Candy…, a ti también te ha llevado a la reflexión, y ¿por qué no?, a la conversión.
Al igual que el Señor se alegra con tu vuelta, como lo hizo en la parábola del hijo pródigo, toda la Iglesia se alegra también como el Señor.
#5 publicado por Patricio 28/dic/2009 16:27
Creo que ya te lo he comentado en algún momento, pero nunca está de más, repetirlo: tu testimonio está tocando a mucha gente y está haciendo que se pregunten por un Dios que se deja, a menudo, en el último recuerdo.Hacen falta valientes, echados para adelante, con la humildad y docilidad del que ha nacido en Belén. Tu experiencia no es mentira, ni fruto de la imaginación. Cristo sigue vivo entre nosotros y llamando a la puerta de nuestro corazón.¡Menuda cena habéis tomado tú y Él! ¿verdad?.Ánimo y enhorabuena por tan grande experiencia. Un fuerte abrazo y bienvenido de nuevo a nuestra casa,que es la de Dios: la Iglesia.
#6 publicado por Fernando 9/mar/2010 21:21
Hola tito!
Aunque ya ha pasado mucho tiempo no quiero dejar de escribirte por quí lo que ya te he dicho en persona. Creo que tu testimonio es un ejemplo para todos los cristianos de Fuente Palmera y especialmente para tu familia, nuestra familia. No es egoísmo pedir a Dios que nos dé fuerzas, es humildad, reconocer que sólos no podemos.
¡Muchas gracias por tu testimonio y ánimo en el camino de la vida!